miércoles, 24 de abril de 2013

Lucha de poder y los problemas de pareja


La rivalidad se ha transformado en un grave punto de conflicto para la relación en pareja. Este punto de discrepancia es producto de la participación activa de la mujer en la sociedad.


La nueva perspectiva que la mujer tiene sobre su rol en la sociedad y la apertura de nuevos espacios en la vida laboral o profesional, han dado como resultado una lucha por el dominio dentro de la pareja.

El hombre en la casa esperando que llegue la esposa del trabajo, es una imagen cada vez más frecuente en los hogares. Según expertos, éste puede ser el peldaño en la reñida pelea por controlar las riendas de la vida en pareja.

Por otro lado, hoy la estabilidad de las parejas debe enfrentar una serie de dificultades para mantenerse. La sociedad consumista, el individualismo, la competencia desmedida y las extensas jornadas de trabajo, son sólo algunos de los factores que inciden en este proceso.

Según los terapeutas familiares, en la actualidad las parejas viven una realidad distinta a la de hace algunas décadas. Desde que la mujer se incorporó a la vida laboral, ya no está dispuesta a aceptar las reglas impuestas para conveniencia del hombre.

Aunque en los varones hay una nueva actitud ante la mujer, muchas personas aún no dejan atrás el machismo, lo que provoca un fuerte punto de conflicto al momento de tomar las decisiones en pareja.

Además cada vez el hombre tolera menos el hecho de que su esposa tenga posiciones de responsabilidad o gane más dinero que él.

En muchas parejas surge un sentimiento de envidia y de competencia desmedida, que llega a afectar la relación. La incapacidad de tener una relación cercana y pensar en conjunto más que en sí mismos, hace que muchas personas comiencen a envidiar y sentirse perjudicados por los atributos del otro, su trabajo, lo que hace y lo que tiene.

Junto a los sentimientos de envidia, esta rivalidad en la pareja se traduce en tratar de imponer una cabeza de hogar que tome las decisiones y que en alguna medida cambie la manera de pensar del otro y sus costumbres.

¿Importan los sentimientos?

Otros factores que afectan la vida marital son el individualismo (que impide a la persona plantearse más allá de él mismo y pensar en conjunto) y el sentimiento de posesión excesiva.

También afectan al matrimonio los métodos de crianza y la experiencia matrimonial de los padres de cada uno, así como la vida cotidiana y la intimidad.

Además, tanto la familia de origen, como su influencia en la vida de la pareja, son puntos que pueden llegar a ser conflictivos.

Por eso es importante establecer límites y determinar cuáles serán los grados de distanciamiento que se tendrá con los padres de cada uno.

Para meditar

Según los especialistas en el tema, uno de los factores que más influye en lograr un buen matrimonio es el momento de elegir. Si bien no existen recetas infalibles, psicólogos, terapeutas y psiquiatras concuerdan en que es fundamental hacer una elección adecuada de pareja.


El ideal es casarse por amor y no por razones externas, como belleza física o situación económica. Se debe tomar una decisión madura, ponderada con un elemento de racionalidad.

Las personas más jóvenes y sin experiencia tienen más posibilidades de equivocarse. Cuando se presentan situaciones conflictivas en la vida matrimonial, es importante saber enfrentarlas.

Hay que tener claro que las emociones negativas existen, por lo que no se deben negar. También hay que aprender a manejar los desacuerdos y saber cómo abordarlos.

Es fundamental aceptar que en una relación se tiene contacto con otra persona a la que se debe conocer, por lo que existe un largo proceso de ensamblaje y adaptación mutua, donde las cosas se dan mejor en la medida que cada uno reconoce del otro sus virtudes y sus problemas.

Convivir en pareja

Para hacer más fácil esta tarea es recomendable que las parejas realicen actividades juntas, pero a la vez aprendan a respetar los gustos y la individualidad del otro.

Las parejas felices también discuten, se enfadan, ponen sobre la mesa sus diferencias y se reconcilian. El secreto radica en reconocer las señales de peligro que indican distanciamiento o resentimiento y rectificar a tiempo.

Lo que puede llevar a pique la convivencia en pareja no son las peleas, sino la forma de afrontarlas, la manera en que los enamorados resuelven sus conflictos.

Un reproche desatendido puede llevar al resentimiento y a la incomunicación total. Por el contrario una crítica que es escuchada y atendida conduce a un mayor entendimiento, a una modificación de conducta que signifique crecimiento personal y la mejora de la convivencia.

10 consejos para superar las peleas

Si te preocupas al ver más a menudo las desavenencias, te conviene tener en cuenta las siguientes recomendaciones para aprender a superarlas, a la vez que se fortalecen los lazos de unión:

1.     Cuando tu pareja se expresa con enfado, haz un esfuerzo especial por escuchar con atención, como si luego tuvieras que presentar un examen sobre lo que te dijo.
2.     Repite ante tu pareja lo que has escuchado, pero empezando con la frase: ¿lo que tratas de decirme es que...? A veces, los malentendidos se acumulan uno sobre otro y las discusiones terminan en temas alejados del problema que las ocasionó. Esto trae como consecuencia ira e incomprensión.
3.     Usa frases expresadas en primera persona en lugar de acusaciones en segunda persona. No digas: ¡Tú nunca lavas el carro!, sino: ¡Me siento mal porque ambos usamos el auto y sólo yo me ocupo de limpiarlo!
4.     Haz un esfuerzo consciente por entender los sentimientos de tu pareja y díselo con palabras, aunque su reacción te parezca desproporcionada. No empieces por juzgar sus sentimientos, primero compréndelos. Es la mejor manera de que tu pareja no se ponga automáticamente a la defensiva.
5.     Ante discusiones acaloradas permítanse unos minutos de pausa para calmarse, antes de proseguir debatiendo sus diferencias.
6.     Al afrontar el enfado no olviden mostrar su buena voluntad y añadir abundantes dosis de buen humor. Recuerden que están discutiendo porque les importa su relación, se quieren y desean mejorar su vida en común.
7.     Piensa siempre que el reproche de tu pareja, además de su significado objetivo puede querer decir que necesita tu atención, más afecto o valoración. Haz un esfuerzo por dar un paso más allá de las palabras y los conceptos expresados en la discusión e intenta hablar también sobre eso con tu pareja, para comprobar cuáles son los motivos reales del enfado.
8.     Traten de compensar las críticas que se hacen mutuamente, por otros momentos en los que se recuerdan el uno al otro sus mejores cualidades.
9.     No permitas que por evitar el conflicto y defenderte de la ansiedad que produce un enfado, las diferencias con tu pareja queden ocultas y provoquen desprecio o rabia.
10. Estar comprometidos y amarse profundamente no es garantía de éxito en la convivencia. Es necesaria una actitud positiva y activa frente a los conflictos de pareja. La buena voluntad para asumir la responsabilidad de mejorar su vida juntos, al superar las crisis, es un buen paso para conseguirlo.

Más consejos

1.     Trata de tener cuidado al hablar. Es mejor que digas algunos o algunas y no generalices.
Es importante discutir, para que los dos lleguen a comprenderse.
2.     Primero respiren, cuenten de 1 a 10, piensen y después hablen.
3.     Hazte responsable de tus sentimientos: Sentí que me hablaste de una forma grosera... A mí me molesta, o yo siento... .
4.     Referirse a las acciones erróneas y no a la persona.
5.     Ser respetuosos y pensar bien qué se van a decir.
6.     Solucionar el problema de un evento específico a la vez. Para ello, es necesario ser claros y precisos en la situación.
7.     No tratar de arreglar todo lo que les molesta en una sola discusión.


FINALMENTE


Es habitual que nos preocupe mucho más el cómo evitar una discusión, que cultivar el arte de conversar con nuestra pareja. Y cuando surgen los problemas de pareja, es también normal que olvidemos cómo lograr una verdadera conexión a través del diálogo, porque sentimos que nada de lo que podamos decir va a mejorar la situación. En ese momento, cualquier tipo de acuerdo se ve bastante lejano.

¿Por qué olvidamos algo que parece tan sencillo y que a la vez podría darnos la llave para una unión sólida en nuestro matrimonio o relación de pareja? Quisiera compartir contigo en este artículo, algunas técnicas y reflexiones para que agregues una herramienta muy valiosa que logre mejorar “al triple” la conexión que tienes con tu pareja. Usé la expresión “al triple”, como una forma de expresar una mejora importante en algo que no puede cuantificarse en números, pero que si puedes cualificar en términos de bienestar emocional en tu relación. Cuando comienzo este artículo, hablo de que muchas parejas, cuando atraviesan una crisis solo se centran en cómo evitar las discusiones, pero no en cómo mejorar su diálogo, es decir, no logran entablar conversaciones enriquecedoras, de calidad.

En definitiva, ¿Qué es conversar? Comúnmente se define una conversación como  un diálogo entre dos o más personas. Se establece una comunicación a través del lenguaje hablado y está condicionado por el contexto. Podemos añadir aquí, para que nuestra definición resulte más útil, que conversar no significa simplemente hablar “de algo”. Deberíamos agregar entonces que para lograr una conversación enriquecedora tenemos que tener un diálogo comprensivo, donde prestamos nuestra plena atención al otro.

Con esto en mente, tenemos que considerar que si una pareja no conversa, no quiere decir necesariamente que no se hablan, sino que no tienen un diálogo donde se comprendan mutuamente.

Para conseguir una conversación enriquecedora y de calidad con nuestro esposo o esposa, convendría que entendiéramos primero esto: ¡La gran mayoría de las personas solo están interesadas en sus propios problemas! Piensa que la mayor parte del tiempo estamos pendientes de nuestro propio sufrimiento, nuestras propias frustraciones, nuestras propias alegría y logros. Pocas veces nos detenemos a pensar en lo que quiere o necesita el otro. Es por eso que no resulta demasiado sorprendente notar que muchas parejas no logran establecer momentos valiosos, donde una conversación sincera los acerque a un nivel más profundo.

Te propongo a que uses La Conversación como una herramienta para fortalecer tu relación y la conviertas en un medio para dar amor. Cuando conversamos y entregamos nuestra total atención estamos dando nuestro tiempo, que es lo más valioso que tenemos y nuestro principal activo. El tiempo no se puede guardar, no se puede ahorrar. El tiempo se puede invertir, y si decides invertir tu tiempo escuchando a tu pareja, estas dando de tu propia vida. Por esta razón tenemos que enfocarnos 100% en nuestra pareja y no conversar mientras hacemos actividades como, por ejemplo, ver televisión.

Cuando prestamos total atención en el otro mientras hacemos algo juntos, estamos creando lazos potentes que permitirán que una crisis de pareja pueda ser superada con éxito. Imagina que comparten un paseo por algún lugar que este rodeado de vegetación, un lugar muy agradable. Este es un momento ideal para compartir y conversar, pero fíjate que cuando prestas genuino interés entonces recibirás de vuelta lo mismo: el amor e interés de tu pareja.

Por eso tienes que tener en cuenta  que nunca es tan importante el qué hacemos juntos, sino el cómo. La actividad que realizamos entonces, se convierte en el vehículo por el que se manifiesta nuestro amor e interés.

Un sabio de la antigua Grecia, Cleóbulo de Lindos, dijo: “Hablad poco y escuchad mucho”. Esa es precisamente la clave. Cuando no tenemos una conversación de calidad sólo nos preocupamos de lo que queremos que decir, “de nuestros problemas”. En cambio, una conversación de alta calidad, que puede enriquecer nuestra relación, tiene puesta su prioridad en lo que oímos.




lunes, 25 de febrero de 2013

¿LA PAREJA IDEAL EXISTE?


Antes de iniciar el artículo, les contare una pequeña experiencia. Muchos atrás aún de estudiante, entre a un lugar de comidas rápidas, al hacer mi cola vi como una pareja de ancianos se manifestaba de forma libre y espontánea todas sus emociones, lo primero que pensé, es que dicha relación recién tenia inicio, fue tal manifestación de afecto, y claro tan inusual para mí que no pude resistir y me acerque a ellos y les pregunte con reparo, ….. Buenas tardes, disculpen la interrupción, pero me parece muy hermosa la forma que se profesan amor…. Díganme cuanto tiempo tienen de pareja…… a lo que me contestaron con agrado y orgullo……. Hummmm son 55 años de casados…… mi sorpresa fue notoria, por lo que la dama me pregunto……. ¿tanto le extraña vernos así?......... aún sorprendido respondí que sí, pero que me daba un gran gusto verlos así…….. no pude con mi genio y termine preguntándole lo siguiente…… ¿y cómo es que han logrado 55 años, cual es la fórmula para llegar asi?....... la respuesta fue simple, ambos respondieron….. la tolerancia, la tolerancia, el respeto, pero sobre todo la comunicación……..

 El éxito en la vida de pareja depende en gran medida de una buena elección. Hay que tener en cuenta que la atracción es importante pero también tiene que haber afinidades de carácter. Y mucho cuidado en caer en las redes de alguien demasiado opuesto; que no vaya a pasar que lo que resultó muy atractivo de entrada por lo diferente, sea lo que luego los separe.

Pero siempre lo más difícil no será encontrarla sino mantenerla; porque las relaciones actualmente se caracterizan por lo efímeras, y vivir en pareja en forma estable por muchos años parecería haberse convertido en algo imposible.

Para poder estar en pareja primero hay que aprender a estar solo. La experiencia de soledad nos obliga a autoabastecernos y a organizarnos sin contar con nadie para sobrevivir. De modo que de esa manera se eliminan varios escollos, que es buscar a alguien para no estar solos, o para que nos atienda o para que nos mantenga.

El que puede estar solo apreciará más lo opuesto que es vivir en compañía para crecer juntos y compartir la vida.

Formar una pareja es para personas maduras, estables y sin compromisos, dispuestas a cambiar su vida.

Muchos están tan preocupados por asegurarse su propia felicidad que esperan encontrar a la persona ideal, sin pensar que en una relación tienen también la posibilidad de hacer feliz a alguien.

La idea de pareja que cada uno tiene es diferente. Esta idea depende de varios factores; el principal es la experiencia de la infancia con personas que han sido significativas, principalmente los padres, aunque también los valores, los prejuicios, la cultura y los intereses, tienen importancia en la elección de pareja.

La mayoría persigue inútilmente a un ideal. El ideal, es una abstracción y no existe en la realidad concreta, porque las cualidades que muchos buscan no se pueden encontrar en una sola persona, y nadie puede competir con el ideal.

La única forma de encontrar una pareja estable es renunciando a la pareja ideal. Si lo logramos, podremos ver que casi siempre estaba más cerca de lo que creíamos, sólo que no la veíamos, porque por alguna razón teníamos el umbral de percepción demasiado alto.

Dentro del encuadre psicoanalítico, la idea de pareja se va formando desde muy temprana edad y en forma inconsciente buscamos a alguien como la madre que teníamos o el ideal de madre que queríamos ó al padre que teníamos o al ideal de padre que hubiéramos querido tener.

Por eso, cuando elegimos pareja inconscientemente estamos buscando a un padre o a una madre. Nos inspiramos en esos modelos porque han sido nuestras primeras parejas ideales a quienes tuvimos que renunciar para lograr salir del triángulo amoroso familiar.

Eso se hace posible cuando se ha aceptado que a nuestro padre no lo podemos tener porque es de nuestra madre o a nuestra madre tampoco porque es del padre y que ninguno de los dos es para nosotros.
Esta elaboración emocional del triángulo familiar, se cumple cada vez menos por la irregularidad de las relaciones familiares produciendo dificultades en las relaciones de pareja.

Cuanto más confundida está una persona más lejos irá a buscar a una pareja. Antiguamente algunos se relacionaban en forma epistolar y no llegaban a verse nunca. Actualmente se forman parejas por Internet a miles de kilómetros de distancia.

La distancia es inversamente proporcional al compromiso y evita el contacto físico que muchos, por alguna razón, temen.

Es importante señalar que nunca hay que descartar a una pareja sin antes tener la oportunidad de conocerla.



Problemas de Pareja


Problemas de Pareja.
La relación de pareja, es una de las relaciones más complejas dentro de las interacciones humanas y, muchas veces, sólo el amor no es suficiente para resolver los conflictos que se presentan en la pareja. Además del amor, tal vez sea necesario implementar la lógica de resolución de conflictos: focalizar el problema y luego dar soluciones adecuadas. Te presentamos en problemas de pareja: causas y consejos, los 5 problemas más frecuentes en las parejas y, con ellos, consejos específicos que te ayuden a resolverlos.
Toda relación humana conlleva algún tipo de crisis o problemas en su transcurso. La relación de pareja no es distinta. Y es que los inconvenientes en la relación -cualquier tipo de relación- es parte inherente de la socialización, porque, como podemos ver a simple vista, los seres humanos no somos iguales, aun así provengamos del mismo medio sociocultural o inclusive del mismo nivel socioeconómico.
Ya hemos visto antes la idea de que, tanto las diferencias en la crianza y las mismas diferencias natas en cada uno de nosotros, nos hace seres únicos. Nos hace pensar distinto y por ende ver el mundo de distinta manera. Estas diferencias se hacen visibles en toda relación, pero se miran de manera más frecuente y más clara en la relación de pareja. Estas diferencias, sin duda alguna llevaran, al conflicto tarde o temprano y el mantener este estado de conflicto, por no saber cómo llegar a un punto medio en que las dos partes ganen, conlleva muchas veces al deterioro y, por último, a la ruptura de una relación que muchas veces deseamos que llegue hasta el final de nuestros días.
El amor, sin duda alguna, debe de ser una de las bases para el mantenimiento imperecedero de la relación. Sin embargo aquel que crea que sólo con amor se resuelven todos los problemas, probablemente solo se esté engañando o sea muy ingenuo para entender la realidad. No nos engañemos, toda la experiencia social humana es muy compleja Y la relación de pareja, es una de sus expresiones más complejas, sino es que es la más compleja. Y es por esta complejidad, que basarnos solo en amor podría ser una forma incompleta de abordar la forma de mantener una relación.
La resolución de conflictos, en cualquier situación de la vida, comienza reconociendo cuales son las causas de nuestros problemas y una vez delimitado la causa se busca maneras efectivas de atacar este problema. Esta podría ser una técnica, que junto al amor mutuo y la honestidad podría ayudar a mantener una relación de la manera que la queremos: para toda la vida.
Así pues, podemos delimitar al menos cinco problemas que se presentan en cualquier relación de pareja en la actualidad:
1.- Problemas de confianza: Podríamos suponer que si la pareja se conoce desde hace tiempo, la confianza debería estar implícita en la relación. Pero en un mundo, donde el slogan de “no confíes ni en tu propia sombra” es ampliamente difundido, donde la sustitución de relaciones estables por relaciones de “una noche” está a la orden del día, causando decepciones y desilusiones amorosas, y donde cada vez más jóvenes adultos provienen de hogares con padres divorciados –por la razón que fuere-, siempre pondrá en entre dicho esta alusión.
La confianza se va construyendo día a día, pero es inevitable que a veces la desconfianza sea el pan de cada día, ya sea por deformación de la realidad debido a una baja autoestima, por parte de alguno de los miembros de la pareja o porque hay alguna situación que en realidad lo amerite.
Algo cierto es que sin confianza no hay relación y de querer salvar la relación, este problema deberá ser solucionado lo antes posible.
2.- Problemas de comunicación: Es tal vez uno de los problemas más comunes en las relaciones de pareja y, sin duda alguna, la base primordial de cualquier relación social incluido este tipo de relaciones. La comunicación no trata sólo de “oír” a la pareja mientras ella habla, se trata de escuchar con atención lo que ella expresa de forma verbal –y hasta no verbal-, porque ahí van reflejadas sus pensamientos, emociones, en fin, como ella percibe el mundo. Es sólo a través de esta escucha atenta, que nosotros podremos comprender a nuestra pareja y empatizar con ella.
Por supuesto esto funciona en dirección inversa, es decir por medio de la comunicación nosotros podemos expresar a nuestra pareja lo que sentimos y pensamos, de manera que ella pueda comprender nuestras acciones y empatizar con nosotros. Cuando hay problemas de comunicación, la pareja solo oye lo que el otro dice, sin poner mucha atención a lo que esté está expresando, haciendo imposible que nosotros entendamos a nuestra pareja. Esto hace que nosotros sólo veamos nuestra visión del mundo como la única correcta y, de ahí, se avecinan un sin fin de problemas que no pueden ser resueltos, porque sin comunicación no hay resolución de conflictos. Es por eso, la importancia de resolver este problema lo más pronto posible.
3.- Problemas sexuales: Hemos hablado mucho acerca de las disfunciones sexuales en otros artículos anteriormente y hemos hablado de cómo se podrían manejar. Pero no sólo las disfunciones sexuales, representan un problema en el área sexual de la pareja. La aparente incompatibilidad entre los miembros de la pareja, la falta de tiempo y la falta de comunicación pueden añadirse a la lista de problemas en el área sexual.
También hemos mencionado con anterioridad, la importancia de las relaciones sexuales en la relación de pareja. Y más hoy en día, que somos bombardeados con publicidad que induce al acto sexual. Es por esto que un problema de orden sexual, puede ser muy influyente en la relación y es por esto también que una solución debe de ser hallada a la brevedad.
4.- Problemas de dinero: La economía está en todo actualmente, incluyendo la relación de pareja. Los tiempos de convulsión económica que vivimos actualmente, sin duda alguna pueden influir negativamente en la relación. Recordemos que la relación de pareja es una institución que es la semilla para la familia. Teniendo hijos que mantener, el tema de dinero se vuelve en el tema del día, todos los días.
Cuando el dinero hace falta o cuando hay un desacuerdo acerca de cuál debe ser el rumbo financiero que tome la economía familiar, se pueden dar muchos conflictos, que acompañado por otros problemas como los mencionados anteriormente, pueden crear una “tormenta perfecta”
5.- Problemas del rol hogareño: Este es un problema que aparenta ser trivial, pero en realidad añade mucho ruido y puede influir de manera muy negativa en la relación de pareja. Y es que imagínese que, llega cansado del trabajo después de trabajar ocho extenuantes horas y, sabiendo que debe de trabajar 2 horas extra en su hogar. Y aparte, debe de lavar los platos sucios del día anterior, que su pareja debió haber lavado. Si, seguramente habrá una discusión ese día.
No es poco común que estos problemas se den todos al mismo tiempo en una relación. Y estos son solo los problemas más comúnmente hallados en una pareja cualquiera, por lo que la presión en la relación puede llegar a ser casi insostenible.
Pero estos son problemas que pueden tener una solución, siempre y cuando la pareja desee salvar su relación y haya aún mucho amor en ellos. A continuación, presentamos algunos consejos que pueden ayudar a resolver estos problemas anteriormente mencionados.
Consejos para problemas de confianza:
·         Haz lo que has prometido: nunca es bueno incumplir una promesa, la pareja puede pensar que no es lo suficientemente importante como para que la cumplas.
·         Se puntual: Tu pareja puede pensar otras cosas, si no estás a la hora que dices que estarás.
·         Llama si llegaras tarde a casa: Tu pareja sabe que el trabajo puede ser demandante, pero si no la tienes en cuenta en tus llegadas tarde, la imaginación puede volar rápidamente.
·         Nunca digas mentiras: Ni en lo más mínimo. La mentira es la enemiga mortal de la confianza.
Consejos para problemas de comunicación:
·         No grites: Muchas veces no se trata de que estemos enojados, simplemente es nuestro tono de vos. Pero nuestra pareja puede asimilar lo contrario y fácilmente convertir una plática tranquila en una guerra. Evítalo.
·         Pon algunas reglas: Algo simple. como prohibir el interrumpirse mutuamente mientras hablan o evitar frases absolutistas como ”tú siempre” o “tú nunca” pueden ser reglas efectivas para una buena comunicación
·         No olvides el lenguaje no verbal: No sólo se trata de prestarle atención al lenguaje no verbal de la otra persona, algo que ya hacemos de manera inconsciente, sino de poner atención a la nuestra propia. Evita acciones como ver a cualquier otro lado, ver tu reloj o cualquier otro movimiento que denote poca atención a lo que tu pareja expresa.
Consejos para problemas sexuales:
·         Planea tus encuentros: La vida en familia, el trabajo y otras distracciones pueden alejarte de tu pareja, en el plano emocional y en el sexual. Haz cita con tu pareja para tener sus encuentros sexuales y cúmplelas como si se tratara de una junta de trabajo o la reunión semanal con tus amigas o amigos.
·         Comunícate acerca de los gustos de ambos: Si no le dices a tu pareja que es lo que te gusta en la alcoba, ella nunca lo adivinará y, definitivamente, no te leerá la mente. También pregúntale lo que a ella le gusta y así podrás darle gusto.
·         Instrúyanse juntos: Ya sea por medio de profesionales o buscando en revistas e internet, instrúyanse acerca de formas de reavivar la pasión.
Consejos para problemas de dinero:
·         Se honesto con la situación financiera: No mientas o trates de ocultar, la situación financiera a tu pareja. Recuerda que ella es tu compañera o compañero de vida y juntos llevan el timón de este barco. Además dos cabezas piensan mejor que una.
·         Consulta siempre: No hagas grandes gastos de dinero, especialmente si es de ambos, sin consultar con tu pareja. Recuerda que su punto de vista también es importante y puede brindarte información valiosa.
·         Define quien es el que gasta y quien es el que ahorra: Una relación siempre tiene a los dos, define cual es cual y, juntos, aprendan el uno del otro. Cada rol tiene su ventaja; es el exceso de estas características el que causa problemas.
Consejos para problemas del rol hogareño:
·         Organícense: Escriban en un papel todas las labores de la casa y repártanse. Sean justos, de manera que a cada quien le toque la misma carga de trabajo.
·         Se responsable: Si has escogido una labor y ya sabes que esa te tocará hacerla, no hagas que tu pareja te recuerde que lo debes hacer. Hazlo responsablemente, como harías en tu trabajo remunerado.
·         Se abierto a otras opciones: Si ambos trabajan y ambos odian el quehacer del hogar, tal vez deban contratar a una persona que haga este tipo de trabajo. Es un gasto que ambos podrían agradecer en el futuro.

jueves, 21 de julio de 2011

Rebelde sin causa

Un rebelde es aquel que opone resistencia y que no toma en cuenta la obediencia esperada. Un niño rebelde es aquel que opone resistencia y que no obedece como se espera que lo haga. Es común escuchar a los padres, decir: “Prefiero que mi hijo sea un rebelde a un dejado”, y visto desde esa perspectiva la primera opción suena muy razonable, pero la rebeldía va más allá de eso.

La otra cara de la moneda se da en familias autoritarias, en la que los padres no saben escuchar, se imponen sin tomar en cuenta al otro, no admiten o critican otros puntos de vista diferentes a los suyos y sienten que tienen la verdad absoluta sobre los gustos y necesidades de sus hijos. Con papás así, los niños pequeños deben aprender a desarrollar una forma de defender su punto de vista, su territorio y su identidad. A pesar de que este tipo de niños generalmente se vuelven unos guerreros expertos en defensa personal y líderes en algún área de su vida, lo hacen como resultad de una opresión que en la vida adulta puede mantenerse latente.

Lo ideal sería lograr que nuestros hijos sean lo suficientemente autónomos e independientes para comenzar a resolver sus problemas a temprana edad y a demostrarse que tienen voz propia para defender sus puntos de vista. Lograr que se sientan seguros para descubrir, preguntar y acercarse a cualquier cosa que llame su atención, sin necesidad de faltar a la autoridad.

Cómo evitar la rebeldía.

Para lograrlo necesitamos entender el desarrollo psicosocial de los niños y aprender un par de técnicas de comunicación asertiva. Erick Erikson, dice que el desarrollo social de los seres humanos se da por etapas durante la infancia y se intensifican en ciertos momentos de la vida, por ejemplo: entre los 2 y 3 años los niños pasan por la etapa de la autonomía versus vergüenza y duda. Según Erikson, en cada etapa se encuentra u conflicto o dilema que enfrentar y resolver; el resultado dependerá de cómo lo hagamos y de la guía que recibamos de nuestros padres y/o cuidadores.

En el caso de la rebeldía, hay que empezar a ver la situación desde la etapa en la que el niño empieza a explorar su medio y comienza a desarrollar su autonomía o independencia. En el período del Preescolar, los niños se caracterizan por ser curiosos y estar llenos de energía y es el momento en el que desarrollan la confianza y aprenden a autorregular su conducta.

Si reprueba esta etapa, o mejor dicho si los padres contribuimos a que nuestro hijo pase de noche esta etapa, tendremos un niño con cierta dosis de impulsividad y compulsión (tendencia a repetir una conducta de manera descontrolada); constantemente necesitará estar desafiando a la autoridad.

Analicemos la mala conducta en un niño. “Portarse mal” tiene un objetivo maravilloso en la infancia, ya que se marca la pausa para guiar a tus hijos sobre lo que debe de convertirse en un hábito y en las conductas esperadas a futuro para ellos. Esto lo hacemos todos los días comunicándonos con ellos a través del lenguaje verbal y corporal.

Los errores le sirven al niño para aprender y aprende más del ejemplo que del lenguaje oral. Si tu hijo sufre de rebeldía tienes que cambiar la brújula y comenzar a ver tu dirección ¿qué estoy enseñando en relación con la autoridad? ¿soy pasivo, agresivo o asertivo en mi forma de enseñar?

El padre pasivo es generalmente manipulador y puede hasta rogar a sus hijos para que cooperen y se porten bien; deja las decisiones en manos de otros, y por tanto puede culpar a cualquiera si algo sale mal. Es poco responsable de su vida Su frase es: “Me haces perder la paciencia”.

El padre agresivo siempre sabe más, tiene la razón y gana los argumentos sin tener la intención de entender al otro, sino de ubicarlo por medio del poder. Ganar es hacer que el otro haga lo que él quiere o cree que es más conveniente. Habla utilizando el pronombre “TÚ” implícito con frases como: “Tienes un tiradero no te importan tus juguetes”, “No te importa mi trabajo, no quieres a tu familia”, “Eres egoísta”. La característica principal de la disciplina agresiva es que se generaliza (siempre y nunca), y se imponen castigos fuera de proporción o con golpes. Esta segunda forma de disciplina produce niños rebeldes, ya que no son escuchados ni tomados en cuenta. Las conductas más comunes de los niños rebeldes en la primera infancia (1 a 6 años) con las que se batallan casi a diario tienen que ver con vestirse, bañarse, comer, ir a la escuela, ir a dormir.

Es muy importante entender que el niño a partir de que comienza a caminar o gatear no es rebelde, es sano que quiera seguir otro camino distinto al que tú quieres. Eso habla de salud mental, y es a través de estas situaciones que necesitas comenzar a manejar un equilibrio para dejar que explore, ocupándote de que lo haga en lugares seguros sin forzarlo ni desalentarlo. Despierta su curiosidad para que ésta sea el motor de su voluntad. Las actitudes rebeldes las comienzas a observar de manera más clara a partir del año y medio y hasta los tres años y medio.

Si practicas la comunicación asertiva desaparece la rebeldía constante y sólo verás a un niño que muestra sus emociones y pide lo que es justo para su edad. Si se ocupan de ser padres que utiliza la disciplina agresiva la mayor parte del tiempo, seguirán fomentando la rebeldía en su hijo.

¿Cómo guiarlos para tener una mejor convivencia familiar?

Entre el año y los dos años de edad.

Los niños están en la etapa de conocer la causa y el efecto de todo, por lo que tienen que vivir lo que sucede, no lo van a entender si lo platicas. Tienen que explorar y vivenciar todo lo que les llama la atención, están gobernados por impulsos, por lo que no se saben controlar. Si asumes todo esto como la descripción de un niño sano, sabes que habrá muy pocas veces que te obedecerá como te gustaría. No te molestes cuando él se enoje, descríbeles sus sentimientos y dale dos opciones de lo que si puede hacer o explorar o manipular; aquí las batallas no son tales, son un camino de aprendizaje para ti.

Tú bebé no está desafiándote como mamá, está aprendiendo a comunicar sus necesidades y en sus primeros dos años no tiene acceso al lenguaje, únicamente tienen gritos, un cuerpo difícil de controlar, y unos papás que no tienen idea de cómo leer su mente. Así que cuando se enoje, descríbele sus sentimientos: “estás enojado porque no quieres dormir, quieres seguir jugando”. Si pega, firme pero calmadamente, dile “No se pega” y ponlo en el suelo, no permitas que te use como saco de boxeo. Dale el mensaje de que no permitirás que te haga daño, si no le permites que te haga daño, evitas que a futuro intente hacer daño a otros y evitas que permita que otros lo dañen. Le estás enseñando a decir no a las agresiones.

De los 3 a los 6 años.

En esta etapa, cualquier detalle puede hacer que la rebeldía explote. El niño va a tratar de controlar su mundo en respuesta a un aprendizaje. Habrá una fuerza mayor que controlar e los tres años y medio, la cual irá disminuyendo conforme pasan los meses. Tú puedes ayudar a que estas conductas rebeldes disminuyan, entendiendo que su batalla no es personal y/o en contra tuya, que tu hijo no está cuestionando si eres o no una mala mamá, sino que te está dando la oportunidad de enseñarle como dominar su enojo, haciéndote responsable de tus emociones: “Me estoy enojando” en lugar de “Me haces enojar”.

En esta etapa puedes observar como en un momento tu hijo es desafiante, y un instante después, penoso, no lo ridiculices ni lo expongas. También a esta edad se quejan como “chiquitos”, toma esta situación como una demostración de su lucha interna por la seguridad emocional que da la dependencia materna y la independencia que viven al separarse de ti, que le produce miedo e incertidumbre. Los niños sanos de esta edad utilizan frases que exageran, interrumpen las conversaciones, son agresivos con sus hermanos y amigos, no hacen lo que se les pide. Utiliza tu lenguaje corporal y verbal para acercarte a tu hijo con un tono de voz amable y firme, agáchate a su nivel y pídele de manera clara tomando en cuenta lo que está haciendo que siga tu instrucción.

De la misma manera los niños de esta edad no han desarrollado su diálogo interno, mejor conocido como “conciencia”, por lo mismo verás que a veces contesta con frases como: “Tú cállate”. No lo tomes a título personal, lo niños hacen este ejercicio para ayudarse, su objetivo no es agredir.

Si permites que vaya desarrollando estas características, dándole muestras de cómo ir moldeando su conducta, al terminar esta etapa tendrás hijos lejos de la rebeldía y cerca de la autonomía, seguros de sí mismos y con la capacidad de comunicar sus necesidades.

Espero que este artículo te sea de utilidad, de lo contrario acudir al consultorio siempre es una buena opción.