miércoles, 15 de octubre de 2008

DETERIORO Y DEMENCIA

La enfermedad de Alzheimer (EA), que se expresa como una pérdida progresiva de las funciones cognitivas comenzando por la memoria, es la más importante de las afecciones degenerativas del SNC y una de las principales causas de invalidez en los adultos.

El deterioro cognitivo leve (DCL) es una entidad que se define porque existe una pérdida discreta de la memoria y a veces otras capacidades, pero sin que exista una limitación en las actividades habituales de la persona, o sea sin que exista una demencia. Sin embargo, es muy posible que pocos años después se haga evidente una EA.

En esta revisión se comentan algunos conceptos básicos sobre las demencias; su clasificación etiológica, sus manifestaciones clínicas, y su manejo. Se hace especial hincapié en el apoyo psicosocial que requieren los pacientes y sus familias.

DEFINICIONES

Para diagnosticar una demencia, según el DSM IV deben existir:

- Pérdida de dos o más capacidades cognitivas (una de ellas debe ser la memoria; la otra puede ser la capacidad ejecutiva, el lenguaje, praxias, u otras).
- La cuantía de esta pérdida deber ser suficiente cómo para interferir con las actividades habituales.
- La causa demostrada o presunta debe ser una afección orgánica cerebral.
- Además debe excluirse un compromiso de conciencia, para lo cual suele agregarse el requisito de que ese estado mental se mantenga durante 6 meses o más.

Para diagnosticar un DCL debe existir una pérdida significativa de la memoria, con respeto relativo de otras funciones cerebrales, pero sin que la persona se vea limitada en sus actividades habituales. La disminución de memoria debe ser medida y contrastada con el rendimiento de coetáneos normales o con los rendimientos previos del mismo enfermo. Generalmente no se cuenta con datos psicométricos del paciente que consulta, pero pueden usarse los criterios del CDR, interrogando sus familiares sobre la pérdida de capacidades.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS GENERALES.

En el deterioro cognitivo leve la queja fundamental es la falla de la memoria episódica reciente, los olvidos. Se ha dicho que la opinión de los informantes tiene gran valor pronóstico: si el paciente se queja de mala memoria, podría tratarse de olvidos por DCL, pero es más probable que se deban a depresión o ansiedad; si es el familiar quien señala que el paciente tiene mala memoria, es más probable un DCL orgánico. De todos modos, ante la duda la recomendación es medir el defecto con pruebas de aprendizaje verbal.

Además de los olvidos, en el DCL no son raros los síntomas de ansiedad o depresión: el paciente se torna irritable, se preocupa en exceso de problemas banales, le cuesta conciliar el sueño. En esas condiciones resulta difícil saber si se angustia porque le falla la memoria o si ésta falla debido a la angustia. En estos casos, además de medir el defecto de memoria con pruebas de aprendizaje, debemos tratar los trastornos emocionales en forma sintomática y suspender un juicio definitivo sobre la patología.

Se ha planteado que en demencias vasculares, frontotemporales o asociadas a parkinsonismo debiera existir una etapa de DCL subcortical, con mayor déficit de la función ejecutiva.

En la demencia las manifestaciones clásicas son las fallas de la memoria, de la capacidad ejecutiva y los trastornos emocionales; además es frecuente la anosognosia (falta de noción de enfermedad). Cuando el paciente no encuentra lo que quiere pregunta ¿Quién me lo tomó? ¿Dónde me lo dejaron? Puede cometer errores de juicio (nosotros evaluamos su capacidad de resolver problemas, su capacidad ejecutiva); y sus afectos fluctúan entre la apatía y la labilidad emocional. Muchas veces son apáticos frente a los problemas de la familia, pero se angustian o irritan en exceso frente a detalles que los afectan directamente (egocentrismo).

También es frecuente que existan ideas delirantes (celotipia, delirios de robo, paramnesia reduplicativa, etc.), depresiones y episodios confusionales. Es importante detectar las ideas delirantes y las depresiones porque su tratamiento farmacológico es eficaz. La detección de episodios confusionales obliga a precisar su causa (estado infeccioso, sobredosis de fármacos, accidentes vasculares cerebrales, y otros) para proceder al tratamiento preciso.

Las alteraciones del sueño son frecuentes y a veces difíciles de tratar. Hay medidas generales que debemos señalar siempre, ya que si el paciente está inactivo y dormita de día, probablemente dormirá mal; si se le acuesta y duerme temprano, despertará de madrugada. A veces el sueño se posterga o se interrumpe por un dolor reumático, por apremio miccional, por frío o por angustia. Si duerme sólo 6 horas, es preferible que duerma de las 00 a 06 AM y no de 21 a 03.

Si es posible, debemos descartar patologías médicas que pueden repercutir sobre la función cerebral (falla renal, hipotiroidismo, insuficiencia hepática, consumo de alcohol o exceso de tranquilizantes, entre otras); y descartar con una tomografía computada cerebral lesiones cerebrales vasculares o de otra naturaleza.

Nos interesa destacar entre las manifestaciones clínicas de las demencias la repercusión familiar. En efecto, al enfrentarse a un paciente con demencia el médico debe preocuparse no sólo de lo que sucede al individuo sino de lo que acontece en su entorno familiar. Este enfoque nos exige mayor dedicación al caso, pero nos abre posibilidades de intervención. En efecto, a veces no podemos hacer mucho por mejorar la condición del paciente aislado, pero sí podemos ayudar a su familia y lograr un alivio de la situación global.

La reacción más frecuente de las familias, al comienzo de una demencia progresiva, es la negación: Cuesta aceptar que los errores y olvidos exceden por mucho a lo normal, que la persona que siempre fue respetada ha perdido el juicio y debe ser tratada como un niño. Esta negación suele asociarse a irritación y conflictos con el paciente que yerra; también existen conflictos entre los familiares que interpretan en forma disímil esos errores e también desacuerdos con las opiniones de los médicos consultados.

Cuando se va haciendo claro que existe una demencia, si el paciente es una persona querida, existen pena y angustia, rabia con el destino o con la impotencia de la medicina. Cuando el paciente no se ha ganado el afecto de su familia, lo que predomina es la preocupación ¿qué hacer con este problema? También pueden plantearse conflictos en relación con el usufructo de los bienes del enfermo y de su incapacidad para disponer de ellos y de sí mismo.

Cuando la demencia avanza y el paciente requiere un cuidado permanente, se hacen evidente el agotamiento de los cuidadores familiares, el costo de las cuidadoras profesionales, la culpa ante una posible internación. En el período terminal no se sabe qué desear, si cuidar y mantener al paciente por el mayor tiempo posible, o desear su muerte que termina con la larga postración.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS DE ALGUNAS DEMENCIAS.

En este párrafo nos referiremos a las características clínicas de las demencias que nos parecen más importantes. Comenzaremos por hacer breves comentarios sobre demencias poco frecuentes pero de interés. Después nos centraremos en las más importantes, las demencias vasculares y degenerativas.

Encefalopatía de Gayet-Wernicke. La historia clásica se refiere a un paciente con alcoholismo crónico y desnutrición, con escasas reservas de tiamina, que llega a un servicio de urgencia por una neumonía o un accidente. Ahí se le instala suero glucosado, lo que unido al stress de la afección aguda desencadenan la carencia aguda de tiamina y la encefalopatía, con compromiso de conciencia, con o sin signos de polineuropatía y trastornos de la utilidad ocular. Este paciente tiene un alto riesgo de quedar con secuelas cognitivas, especialmente un síndrome de Korsakoff. Pero también puede existir la encefalopatía en sujetos no alcohólicos con mala alimentación (cáncer, falla multisistémica, otras demencias). La prevención con tiamina es mucho más eficaz que el tratamiento.

- Demencia por carencia de vitamina B12. Es excepcional, sólo la hemos visto una vez, como demencia subaguda, acompañada de anemia megaloblástica y con nivel plasmático 0,0.15

- Demencia Postanóxica. En casos de paro cardiorrespiratorio con encefalopatía hipóxica hemos visto todo tipo de secuelas: ceguera cortical, amnesia pura, demencia, síndromes extrapiramidales, estado vegetativo. El diagnóstico es evidente, y su curso tiende a la regresión. Un caso especial es la desmielinización postanóxica, cuando la persona se ha recuperado del paro sin secuelas evidentes, pero días o semanas después aparece un deterioro cerebral progresivo e invalidante.

- Demencia Mixedematosa. En pacientes con demencias crónicas hemos pedido niveles de hormonas tiroideas innumerables veces. Una sóla vez ví una paciente con deterioro cognitivo que además tenía los signos clásicos del hipotiroidismo, que mejoró con la terapia específica.

- Demencia por Esclerosis Múltiple: no es excepcional en etapas avanzadas de la enfermedad, en pacientes que ya tienen muchas limitaciones motoras y sensoriales.

- Demencias Postencefalitis. Una encefalitis aguda puede dejar varios tipos de secuelas: epilepsia, afasia, deterioro cognitivo en que predominan el síndrome de Korsakoff y la falla ejecutiva.

- Demencias por Neurosífilis. Son poco frecuentes, pero la eficacia de su terapia cuando es oportuna nos obliga a recordar su existencia. En una ocasión el diagnóstico se sospechó por las anomalías pupilares, pero generalmente depende del estudio citoquímico y serológico del LCR. La neurolúes debe sospecharse en demencias subagudas y en sujetos con SIDA.

- Enfermedad de Creutzfeldt Jakob. En nuestro medio no es infrecuente, y debe sospecharse cuando un adulto presenta una demencia o estado confusional progresivo en el curso de pocas semanas o meses y la TAC no muestra lesiones. Es frecuente que existan mioclonías, a veces convulsiones, alteraciones del tono y signos de daño frontal.

- Complejo SIDA Demencia. El virus de la inmunodeficiencia adquirida tiene un especial tropismo por la glia, lo que puede llevar a una demencia de tipo frontal o subcortical, con alteraciones en la programación de la conducta. El tratamiento antiretroviral ha postergado su aparición, que antes era casi de regla a los pocos años de la infección.

- Demencia Postraumática. Estas demencias casi siempre afectan a hombres jóvenes e impulsivos, que practican deportes o se exponen a situaciones de riesgo. Como sucede en todas las demencias de personas jóvenes, implican un brusco quiebre biográfico, en una vida que se veía llena de expectativas promisorias, y su aceptación por la familia es doblemente difícil. A veces son severas y significan una invalidez total, definitiva; otras veces son discretas, y significan una existencia condenada a la mediocridad. Por otra parte, en este tipo de demencias la rehabilitación cognitiva puede mostrar sus mayores logros, para lo cual es indispensable al apoyo de la familia. Un caso especial de demencia postraumática son las demencias de los boxeadores. Son poco frecuentes en la práctica neurológica, pero representan que el rival ha conseguido su objetivo: causar un daño cerebral.

- Demencias Vasculares. Son frecuentes, pero muchas veces se disimulan detrás de un defecto focal de mayor pregnancia, como puede ser una hemiplejia o una afasia. La forma más característica es la demencia vascular subcortical (Binswanger) en la cual se han ido sumando poco a pocos múltiples infartos lacunares o episodios de isquemia parcial de estructuras subcorticales. Existe un deterioro cognitivo de tipo frontal o subcortical (con apatía asociada a labilidad emocional, lentificación) junto a parkinsonismo (marcha a pequeños pasos, torpeza motora, disartria y disfagia).

- Hidrocefalia Normotensiva. Es la demencia que todos los neurólogos y neurocirujanos buscan: podría solucionarse con una derivación ventricular. Las manifestaciones clásicas son la llamada tríada de Hakim: demencia que se instala en pocos meses, con pérdida del control de esfínteres y con alteraciones severas de la marcha. Las imágenes cerebrales muestran dilatación ventricular, signos de reabsorción transependimaria del LCR y ausencia de atrofias cortical. Desgraciadamente es poco frecuente y en muchos de los casos intervenidos la respuesta no es la esperada.

DEMENCIAS DEGENERATIVAS.

Aquí nos referiremos a varios tipos de demencias, y especialmente a la más importante: la enfermedad de Alzheimer.

- Demencias asociadas a la enfermedad de Parkinson. En este punto se presentan dos posibilidades, la demencia después de años de sufrir de la enfermedad de Parkinson, y la demencia por cuerpos de Lewy difusos, en que el compromiso motor y el deterioro cognitivo se presentan simultáneamente (o dentro del mismo año). En el primer caso se trata de un paciente con enfermedad de Parkinson tradicional, con temblor, rigidez y akinesia que han respondido durante años al tratamiento; pero 8, 10 o 12 años después presenta un deterioro cognitivo de tipo frontal, muchas veces precedido por alucinaciones. En la demencia por cuerpos de Lewy el compromiso motor responde menos a los dopaminérgicos y se asocia a un deterioro cognitivo con alucinaciones y delirio lúcido, con fluctuaciones; los neurolépticos pueden agravar el compromiso motor.

- Demencias Frontotemporales. Son un conjunto de demencias degenerativas que se caracterizan desde el punto de vista patológico porque existen pérdida de neuronas, gliosis y espongiosis; la enfermedad de Pick y la Gliosis subcortical progresiva se consideran variantes histológicas. Además existen variantes topográficas: cuando la atrofia es predominantemente prefrontal y de los polos temporales, predominan los trastornos de la conducta, entre la apatía y la impulsividad sin control. Cuando compromete las áreas del lenguaje del hemisferio izquierdo, pueden presentarse como afasia progresiva o como demencia semántica.

- Enfermedad de Alzheimer (EA). La EA es una enfermedad de compleja patogenia18 , a veces hereditaria19, cuya incidencia aumenta con la edad, que es el principal factor de riesgo.20 En efecto, en sujetos de 60 años tiene una incidencia de 1 o 2%; pero en los de 85 años o más afecta a una de cada dos o de cada tres personas. Comienza en forma insidiosa, generalmente con fallas de la memoria reciente y pasando por una etapa de DCL, con un defecto significativo de la memoria pero sin demencia. En esta etapa es difícil hacer el diagnóstico diferencial con lo que podría estimarse un envejecimiento normal y con trastornos emocionales que también perturban la memoria. La duración de la enfermedad varía entre 4 o 5 hasta más de 15 años; en nuestra experiencia, el promedio de sobrevida es próximo a los 8 años. En su evolución pueden distinguirse 3 etapas:

* Etapa hipocámpica, en que existen defectos de la memoria y también del juicio o capacidad ejecutiva21. Esta etapa se caracteriza además por la existencia de conflictos: entre el paciente y quienes, ignorando el diagnóstico, le reprochan sus errores; entre los familiares, ya que algunos tienen conciencia de la EA y otros la niegan; y si se consultan diferentes médicos estos pueden diferir en el diagnóstico. Con cierta frecuencia el inicio de la EA se asocia o se confunde con una depresión; con menor frecuencia, con una psicosis con delirios lúcidos.

* Etapa parieto-témporo-occipital (pero también prefrontal), con una demencia evidente (con gran defecto del juicio). Se caracteriza porque se han agregado trastornos del lenguaje, apraxias y otros defectos neuropsicológicos.

* En esta etapa son más frecuentes los cuadros psicóticos, trastornos emocionales, agitación. Es frecuente que se desorganice el ciclo sueño-vigilia, lo que obliga a vigilar la paciente las 24 horas del día. Es una etapa de gran exigencia física y emocional para la familia, lo que unido a los trastornos conductuales puede llevar al rechazo e internación del paciente. Al progresar la invalidez, se agregan alteraciones de la marcha y pérdida del control de esfínteres.

* Etapa de daño global, cuando el paciente ya es incapaz de caminar sin ayuda e inexorablemente llega a la postración en cama, con hipertonía flexora de las cuatro extremidades, prehensión forzada y reflejo de succión, con disfagia y pérdida total o casi total del lenguaje. En esta etapa el paciente puede pasar meses o años, hasta que una complicación termina con su vida.

MANEJO DE LAS DEMENCIAS.

El manejo de las demencias requiere de cinco aspectos:

a. Diagnóstico.
b. Tratamiento etiológico y sintomático.
c. Actividad y vigilancia (cuidados) del paciente.
d. Cuidados del paciente postrado.
e. Orientación y apoyo a la familia.

El diagnóstico implica responder a 3 preguntas ¿Cuándo sospechar una demencia? ¿Cómo confirmar su existencia? ¿Cómo orientarnos hacia la etiología? Se sospecha una demencia cuando el paciente cambia y comienza a cometer errores de juicio en sus actividades, cuando tiene fallas de memoria, cuando presenta conductas inadecuadas. Ahora bien, todos podemos cometer errores, olvidar algo, tener una actitud que no corresponde; pero se supone que sólo ocasionalmente y no en forma reiterada. Con respecto a la memoria es importante el juicio de un informante confiable, ya que cuando alguien se queja de mala memoria es muy probable que esté cursando un trastorno emocional. Para confirmar una demencia es indispensable recurrir a una evaluación neuropsicológica, que puede ser muy simple, por ejemplo con el Minimental test de Folstein, o extensa, con la ayuda de un profesional entrenado, para lo cual diferentes centros emplean diferentes baterías que evalúan memoria, capacidad ejecutiva, praxias, lenguaje, y otras funciones. Para llegar al diagnóstico etiológico es necesario conocer la historia del paciente, realizar una evaluación médica general, una evaluación neurológica relativamente simple y contar con TAC, a veces EEG, LCR y otros exámenes más sofisticados. Podemos sugerir un algoritmo de diagnóstico:

- Curso regresivo después de un evento agudo, con o sin signos de déficit focal: demencias postencefalíticas, post traumáticas, post anóxicas, vasculares, etc. La anamnesis permite el diagnóstico; en caso de dudas se puede pedir TAC.

- Curso progresivo en semanas o meses con marcadas fluctuaciones por episodios de confusión, sin signos focales, con TAC normal, sugiere una encefalopatía metabólica o tóxica; también podría ser una meningitis subaguda. La evaluación médica general da el diagnóstico; a veces es necesario el estudio de LCR, estudios inmunológicos, a veces RNM y otros más sofisticados.

- Curso progresivo con escasas fluctuaciones, de semanas o meses de evolución, con o sin signos focales evidentes: puede ser un tumor cerebral, un hematoma subdural, una parasitosis, una hidrocefalia. También puede ser una demencia vascular subcortical. En estos casos la TAC o RNM confirmarán el diagnóstico. También puede sospecharse una enfermedad de Creutzfeldt Jakob, un complejo SIDA demencia.

- Curso progresivo sin fluctuaciones, de varios meses o más de un año de evolución, con compromiso motor precoz: puede ser una enfermedad de Parkinson o una demencia por cuerpos de Lewy, una degeneración corticobasal, una parálisis supranuclear progresiva, u otras.

- Curso progresivo sin fluctuaciones, de varios meses o más de un año de evolución, sin compromiso motor precoz: puede ser una enfermedad de Alzheimer, en que generalmente destaca el compromiso de la memoria, o una demencia frontotemporal, en que generalmente destaca un trastorno conductual.

Tratamiento etiológico y sintomático. SI existe una terapia específica médica o quirúrgica, el paciente recibirá el tratamiento que corresponda. Los principales desafíos terapéuticos son los que plantean las enfermedades neurodegenerativas. Podemos adelantar que para la demencia frontotemporal, la degeneración corticobasal, la parálisis supranuclear progresiva y otras afecciones similares, no existen terapias farmacológicas aceptadas. Sí existen para la EA, son los antecolinesterásicos y antiglutamatérgicos. Además es importante el tratamiento farmacológico de las alteraciones emocionales o conductuales.

Anticolinesterásicos. La hipótesis colinérgica supone que en la EA una precoz atrofia de neuronas colinérgicas del núcleo basalis de Meynert lleva a un déficit por denervación en la estimulación de neuronas piramidales de la corteza cerebral. El déficit de acetilcolina sería compensado por lo menos parcialmente usando inhibidores de la acetilcolinesterasa. Entre ellos los primeros en estudiarse fueron la fisostigmina y la tacrina, pero sus efectos colaterales hicieron que fueran abandonados y reemplazados por rivastigmina y donepezilo, que son los que se usan actualmente. Se ha comprobado que son eficaces, pero se trata de una eficacia parcial. La mayoría de los trabajos señala que a los 6 meses de tratamiento existe entre los sujetos tratados y no tratados una diferencia de 2 a 4 puntos en la escala ADAS-Cog (de 70 puntos). Además su eficacia no parece mantenerse más allá de 1 o 2 años. Las dosis útiles de donepezilo fluctúan entre 5 a 10 mg diarios en una dosis; entre 6 a 12 mg diarios (en dos dosis) de rivastigmina.

Antiglutamatérgicos. La memantina, usada en Europa desde hace más de 15 años, es un modulador de los canales de calcio de tipo NMDA, que se abren y permiten la entrada de calcio al ser estimulados por el ión glutamato. El funcionamiento de estos canales es indispensable en el aprendizaje, pero en la EA la excesiva entrada de calcio a la neurona puede contribuir a la muerte celular. Su eficacia también está comprobada, pero no parece mayor que la de los anticolinesterásicos. Se ha dicho que es útil en etapas más avanzadas de demencia.

Tratamiento de los trastornos conductuales. En este rubro podemos mencionar fármacos antidepresivos, tranquilizantes, hipnóticos. Debemos mencionar 2 o 3 puntos: si hay elementos psicóticos debemos usar neurolépticos más que benzodiazepinas (con riesgo de que aparezcan signos extrapiramidales); los hipnóticos (y a veces los tranquilizantes) pueden inducir efectos paradojales. Se han usado antiepilépticos en el tratamiento de la agitación o agresividad. La recomendación general es usar dosis bajas para subirlas paulatinamente, y estar alerta a la aparición de efectos colaterales. Por eso, en pacientes muy agitados, el control debe ser diario o casi diario.

Actividad y vigilancia del paciente. Todos los pacientes (incluso los postrados) requieren o pueden tener algún tipo de actividad, lo que beneficioso para su estado emocional, su interacción con el medio, su estado general, el sueño y el trofismo de sus neuronas. Entre estas pueden mencionarse labores domésticas simples, gimnasia, juegos al aire libre o de salón, baile, conversación, artesanías, y muchas otras. Sin embargo todas ellas deben ser supervisadas, ya que su dificultad debe adaptarse a la capacidad del paciente, ya que la apatía los hace desistir de sus tareas y porque pueden producirse accidentes por descuido. Con respecto a la actividad social, es preferible que sean con sólo un interlocutor y no en un grupo de familiares normales, ya que ellos interactúan entre sí y el paciente no logra seguir la conversación.

Cuidados del paciente postrado. En la etapa final el paciente es absolutamente dependiente y requiere un cuidado total, ojalá en catre clínico. Esto incluye el aseo y cuidado de la piel y mucosas, la prevención de escaras (ojalá con un buen colchón antiescaras), prevención de contracturas, alimentación. Con respecto a esta última, debe ser fraccionada y semisólida; las gelatinas pueden reemplazar el agua (por la disfagia ilógica). En algunos casos debe recurrirse a una gastrostomía o una sonda nasoyeyunal.

DISLEXIA

¿Qué es la dislexia?

Entendemos por “dislexia”, las dificultades de numerosos alumnos en la adquisición del lenguaje, así como los problemas que derivan de ello, como la lectura y la escritura. Podemos decir que la “dislexia”, es el efecto de una multiplicidad de causas que pueden seriarse entre dos polos; por una parte, los factores neurofisiológicos (que ralentiza la maduración del sistema nervioso) y por otra parte, conflictos psicógenos (provocados por presiones y tensiones en el ambiente en el que se desenvuelve el niño). Fernanda Fernández Baroja, Ana María Llopis Paret y Carmen Pablo de Riego, en su libro “LA DISLEXIA: origen, diagnóstico y recuperación”, afirman que la mayoría de los autores en los últimos años, emplean este término con mayor precisión para designar un síndrome determinado, que se manifiesta como una dificultad para la distinción y memorización de letras o grupos de letras, falta de orden y ritmo en la colocación, mala estructuración de letras, etc., lo cual se hace patente tanto en la lectura, como en la escritura.

Hay autores alemanes, como Stockert, que usan el término “legastenia” para referirse a la dislexia, aunque es poco preciso, pues legastenia significa más bien, una lentitud en la lectura más que un trastorno en el aprendizaje. También hay que distinguir el término “alexia”, que es una incapacidad total para la lectura, unido a una lesión cerebral.

Cabe destacar, que a finales del siglo XIX, varios autores pensaban que la dislexia estaba unida a deficiencias de alguno/s de los sentidos, pero se descartó esa posibilidad, y se ha estudiado la dislexia como un trastorno más difuso de la percepción, ligado a la maduración neurológica. Por otro lado, Benton dice: “La base neurológica de la dislexia evolutiva continúa siendo oscura. La hipótesis que establece que debe surgir sobre una lesión cerebral, no se ve apoyada por un número suficiente de pruebas concretas”.

La dislexia puede aparecer en niños cuyo cociente intelectual es normal, y sin problemas físicos o psicológicos que puedan explicar dichas dificultades. Las estadísticas muestran que la dislexia afecta a un 10% ó 15% de la población escolar y adulta, y que además, afecta en igual proporción tanto a niñas como niños, aunque cabe destacar, que estadísticas inglesas e investigaciones de varios psicólogos, han confirmado que cada 8 niños afectados, se da un caso de una niña disléxica. A grandes rasgos y según estas estadísticas, podemos decir que en cada aula de 25 alumnos como media, se espera que encontremos un alumno disléxico.

Tipos de dislexia.

Para detectar los tipos de dislexia, nos centraremos en las diferentes dificultades que afectan al niño. Para ello, hablamos de los siguientes problemas;

PROBLEMAS DE ORGANIZACIÓN VISO-ESPACIALES, QUE PROLIFERAN DE DIFERENTES TRASTORNOS DE LA PSICOMOTRICIDAD.

- La falta de madurez motriz; debilidad motora en la realización de los movimientos gráficos, lentitud y dificultad general.

- La tonicidad alterada; En los niños hipotónicos, el trazo suele ser débil y letras mal terminadas o incompletas.

- La incoordinación psicomotriz; unida a alteraciones neurológicas o emocionales.

PROBLEMAS DE INTEGRACIÓN DE LOS SÍMBOLOS VISUALES CON LOS SÍMBOLOS FONÉTICOS DEL LENGUAJE.

Este tipo de problemas, tienen su origen en el retraso evolutivo del lenguaje. Lógicamente, un niño que comienza la escolaridad obligatoria con un lenguaje deficiente y por debajo de la media, tardará más en aprender las materias que dependen de ello (lengua y literatura, conocimiento del medio...). Es normal que los niños que pronuncian mal un fonema, encuentren dificultades para su trascripción.

Otro trastorno del lenguaje, son las “dislalias”, que consisten en anomalías en la pronunciación, como situaciones de sonidos, omisiones producidas por una dificultad funcional u orgánica para omitir un sonido constante.

En cuanto a los niños “disártricos”, pueden presentar dificultades en la lectura y escritura, si su alteración del lenguaje va acompañada de otros síntomas, tales como zurdera contrariada, desorientación espacio-temporal, etc. inversión de letra o sílabas dentro de una palabra, “candelabro”, o “candelario” por “calendario” entre otros.

LAS DIFICULTADES DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL E INTELECTUAL QUE RESULTAN DEL RETRASO GENERAL DEL LENGUAJE.

- Falta de madurez afectiva; Bien por un exceso de protección familiar o por una carencia afectiva.

- Inestabilidad emocional; Niños que por causas ambientales u orgánicas, presentan una serie de alteraciones de conducta que dificultan su adaptación. En el campo escolar, destacan la atención lábil, difícil integración en grupo...

- Exigencias escolares por encima de sus posibilidades; Niños a los que se ha forzado en su aprendizaje, frente al cual presentan reacciones negativas y de rechazo al medio escolar.

¿Qué factores la producen? Origen de los factores.

Mala laterización (niños zurdos o diestros) originada por trastornos perceptivos, visoespaciales y del lenguaje que vienen a constituir el eje de la problemática del disléxico. Cabe destacar, que la lateralidad influye en la motricidad, por lo tanto, un niño con una mala lateralidad, suele ser torpe a la hora de realizar trabajos manuales y sus trazos gráficos suelen ser incoordinados.

Alteraciones en la psicomotricidad. Se trata de una inmadurez psico-motriz. En este campo, cabe destacar; Falta de ritmo-movimientos disociados y asimétricos. Respiración sincrónica, Falta de equilibrio, Conocimiento deficiente del esquema corporal.

Trastornos perceptivos. Percepción espacial limitada. Confusiones de izquierda y derecha, arriba y abajo... En lectura y escritura, también habrá confusiones entre “n” y “u”, “d” y “b”, “p” y “q” (ya que no distingue esa percepción espacial nombrada anteriormente).

¿Cómo descubrir que un niño es disléxico en clase?

En un aula se puede detectar una posible dislexia haciendo leer a un niño en voz alta y pidiéndole que nos cuente algún acontecimiento previamente narrado por él o lo que ha leído , cuando se ha comprobado o que lo ha comprendido y lo ha expresado correctamente a nivel oral.
En la lectura se pueden encontrar errores desde el desconocimiento de más o menos letras, hasta las adiciones, omisiones, repeticiones, inversiones, cambios de línea, lectura con falta de ritmo, ausencia de puntuación, acentuación y entonación, dificultades en sílabas compuestas, inversas, palabras largas o nuevas, o con acumulación de dificultades de pronunciación, dificultades con la g y la j, con la c y la z, confusiones en letras simétricas :d/b, p/q, d/p, letras de pronunciación similar : m/n, m/p, b/p, b/m... Cuando son mayores, típicamente inician la lectura de una palabra larga y acaban con otra que aparentemente se inventan. Esto es debido a que por falta de agilidad y práctica no hacen la adecuada previsión de lo que viene a continuación, como hacen los buenos lectores. Por eso en la reeducación hay que acompañarlos al leer y corregir con suavidad sus errores para que puedan hacer un aprendizaje correcto y reestructuras sus hábitos y automatismos lectores.
Como se ve la cantidad de errores posibles y las posibilidades de combinación abundancia, influencia en las dificultades, es variada, y habrá de ser tenida en cuenta a la hora de programar la reeducación. En la escritura, cuando se le pide que escriba de una manera espontánea, generalmente se producen estos fenómenos:

- Dificultad inicial para imaginar la historia o si la ha imaginado adecuadamente, se siente incapaz de expresarla por escrito o reacio a hacerlo. Consume mucho en tiempo antes de iniciar el trabajo. A veces es preciso sugerirle los temas y el cómo expresarlos.
- El niño necesita un tiempo excesivo para escribir su relato. Puede tardar 15 o 20 minutos para escribir dos líneas, aunque esto es un caso extremo. La escritura en sí puede ser indicativa, por el tipo de letra, la mayor o menor disgrafía , la forma a veces incorrecta de coger el lápiz, la forma de realizar los óvalos de las letras. Se puede observar agarrotamiento a la hora de escribir. El niño puede manifestar cansancio. La letra inicialmente correcta, se va desestructurando, el niño pierde el control que a veces ejerce inicialmente a costa de grandes esfuerzos.
- Discrepancia entre lo escrito y el lenguaje oral del niño. (Por eso a veces convendría evaluar a los niños disléxicos oralmente y no por escrito). A veces utilizan una sintaxis extraña, omite palabras en especial los nexos y las palabras de función, dándose cuenta de ello en ocasiones al releer el texto. Igualmente el uso de los signos de puntuación apenas responde a las normas sintácticas.
Importancia de conocer falsas especulaciones y tópicos.

Para los profesionales de la enseñanza es importante detectar los problemas de dislexia si quieren contribuir a su solución y no aumentar los problemas que estos niños tienen en este área de aprendizaje tan crucial para nuestro sistema de enseñanza. Estos niños no presentan problemas intelectuales pero la principal dificultad radica en aprender a leer y escribir correctamente. Así, hay que

DESCARTAR:

- Defectos de visión
- Defectos de la audición
- Un C.I. inferior a lo normal
- La existencia de una perturbación emocional primaria
- Que el problema sea debido a mera falta de instrucción.
- Que haya problemas de salud graves que mediaticen el aprendizaje.
- Que no se den lesiones cerebrales diagnosticables y que puedan afectar al área del lenguaje.
- Que pueda darse el diagnóstico de algún retraso grave de desarrollo.

Objetivos de la exploración:
La exploración del niño disléxico tiene por objeto llegar a las siguientes conclusiones:

Diagnostico nosológico: Con este tipo de diagnóstico ponemos nombre al problema de niño y lo catalogamos y lo diferenciamos de otro tipo de padecimientos semejantes.
Diagnostico etiológico: Consiste en establecer la causa a las que puede atribuirse la dislexia en cada caso. Si es de tipo genético, si tiene bases hereditarias, si existen indicios de daño postnatal u otros factores que la determine.
Diagnostico descriptivo: Aquí el reeducador trata de valorar el grado de evolución alcanzado en cada uno de los procesos perceptivo-motrices que se examine, y así trazará su perfil de desarrollo.

El estudio psicológico va a determinar el nivel de lecto-escritura del niño, además de hacer un análisis descriptivo de sus errores, tratando de explicar el porqué de los mismos desde un punto de vista neurofisiológico. Con estos datos se está en condiciones de hacer una síntesis descriptiva del problema.

Pronóstico: Establecer los lineamientos generales sobre el curso futuro y grado de gravedad del problema del niño, la rapidez o lentitud de su recuperación y las metas que se tratarán de alcanzar.

Planeación del tratamiento: el objetivo principal es la planeación del tratamiento tomando como base los resultados de la observación clínica.

viernes, 11 de julio de 2008

ALEXITIMIA

La alexitimia se define como la incapacidad para expresar verbalmente las emociones debido a que estas personas no son capaces de identificar lo que sienten, entenderlo o describirlo. Se estima que el 8% de los hombres y el 1,8 % de las mujeres son alexitímicos, así como el 30 % de las personas con problemas psicológicos. Durante la década de los 50 y 60, los psiquiatras Peter E. Sifneos y John C. Nemiah, del Beth Israel Hospital, en Harvard, vieron que una gran cantidad de pacientes con trastornos psicosomáticos tenían muchas dificultades para hablar de sus emociones. Además, adquirían una postura rígida, se centraban en los detalles funcionales y no usaban la fantasía. En 1972, Sifneos acuñó el término alexitimia para designar estas características.

Características de la alexitimia.

1. Dificultad para identificar emociones y sentimientos. Estas personas tiene problemas para diferenciar una emoción de otra. Por ejemplo, no saben con seguridad si lo que sienten es miedo o ira. Esta incapacidad no se da sólo respecto a los propios sentimientos, sino que también tienen dificultades para identificar las emociones en los demás (en sus voces, expresiones faciales, posturas).

2. dificultad para describir emociones y sentimientos. Les resulta imposible describir lo que sienten y describir a otras personas todo lo referente al ámbito subjetivo y de los afectos.

3. Dificultad para diferenciar los sentimientos de las sensaciones corporales que acompañan a la activación emocional. Las emociones suelen ir acompañadas de síntomas fisiológicos, como sudoración, aceleración de ritmo cardiaco, etc. Los alexitímicos atribuyen estas manifestaciones fisiológicas a síntomas vagos o los confunden con la emoción misma. Cuando siente emociones intensas, esta persona describe simplemente un malestar físico de un modo impreciso.

4. Reducida capacidad de fantasía y de pensamiento simbólico. Suelen tener un pensamiento concreto, con problemas para el manejo simbólico de las emociones. Su forma de hablar es monótona, parca y sin matices afectivos. Apenas gesticulan ni introducen cambios en el tono de voz, se sientan de forma rígida y su semblante es inexpresivo.

5. Preocupación por los detalles y acontecimientos externos. En su lenguaje apenas existen referencias abstractas y simbólicas, sino que se limitan a describir detalles concretos, sin un tono afectivo.

6. Utilizan la acción como estrategia de afrontamiento en situaciones de conflicto. El modo de resolver un estado emocional desagradable en estas personas, consiste en la realización de conductas directas. Tienen una orientación de tipo práctico y un escaso contacto con su realidad psíquica.

Identificar la alexitimia.

La persona alexitímica va a presentar una serie de conductas en su vida diaria que pueden dar una pista acerca de la posible existencia de alexitimia:
  1. Tienen problemas para hablar de sus emociones.
  2. Son percibidos por los demás como excesivamente lógicos o poco sentimentales o amistosos.
  3. Se sienten perplejos por las reacciones emocionales de los demás.
  4. Rara vez tienen fantasías.
  5. Su reacción al arte, literatura o música es de muy baja intensidad.
  6. Toman decisiones de acuerdo a datos, sin tener en cuenta los sentimientos.
  7. Padecen ocasionalmente alteraciones fisiológicas a las que no encuentran explicación, como palpitaciones, dolor de estómago.

¿Carecen los alexitímicos de emociones?

Estas personas no carecen de emociones. No obstante, no son conscientes de las expresiones fisiológicas de las emociones o no entienden su significado emocional. Es decir, no saben, por ejemplo, que las palpitaciones que están sintiendo se deben a la ansiedad. Sin embargo, cuando la causa y la naturaleza de la emoción es obvia, pueden tener emociones como cualquier otra persona. Las emociones intensas tienden a tomarlos por sorpresa y pueden tener problemas para limitar su expresión. Así, sus escasas manifestaciones emocionales, tienden a ser explosivas, bruscas e incontroladas.

Alexitimia y trastornos psicosomáticos.

La alexitimia es más frecuente en personas que tienden a desarrollar enfermedad psicosomática, sobre todo en personas con trastornos por somatización. También se ha visto en personas con dolor psicógeno, en trastornos por uso de drogas y en personas con enfermedades crónicas.

Una persona alexitímica responde fisiológicamente a los estímulos emocionales como cualquier otra persona: los músculos se tensan, el corazón se acelera, etc. Al no ser capaz de identificar los sentimientos correspondientes como signos con significado emocional, los interpreta como síntomas físicos de enfermedad. Al hacer esto, no toma las medidas necesarias para afrontar adecuadamente la emoción, de modo que dicha emoción, junto con sus correlatos fisiológicos, continúa. Este estado de activación fisiológica puede llegar a provocar enfermedad física con el tiempo.

Alexitimia y ansiedad crónica.

Los alexitímicos son propensos a padecer ansiedad crónica. Esto es debido, en parte, a sus problemas para identificar las emociones correctamente. Incluso en las personas no alexitímicas, las emociones que no se logran identificar o entender correctamente, se perciben como una ansiedad indiferenciada. Esto es más frecuente en los alexitímicos. Por otra parte, la incapacidad para tomar decisiones rápidas basadas en las emociones, tienden a crear bastante angustia ante las decisiones personales.

La depresión es también común en estas personas. Generalmente suele tratarse de una depresión de tipo somático que la persona no puede explicar o elaborar correctamente.

Alexitimia primaria y secundaria.

La alexitimia secundaria ocurre como reacción a un trauma psicológico intenso. La persona suprime las emociones dolorosas como un mecanismo de defensa contra el trauma. Algunas personas con enfermedades crónicas graves pueden desarrollar alexitimia como un mecanismo de afrontamiento de la enfermedad. Sucede con más frecuencia en personas sometidas a diálisis renal y en unidades de cuidados intensivos. Posiblemente esté relacionada con una negación de la enfermedad para protegerse de emociones demasiado dolorosas. Puede desaparecer cuando la enfermedad mejora, o volverse crónica en aquellas personas en las que la enfermedad continua siendo grave.

La alexitimia primaria sería una disposición personal, que ha acompañado a esta persona toda su vida, como un rasgo de personalidad.

Según Sifneos, la alexitimia primaria tendría una base neurológica diferente de la secundaria. La primaria sería causa de una anormalidad genética, un desarrollo biológico inadecuado o una lesión cerebral, mientras que la secundaria sería el resultado de influencias psicológicas, como condicionamiento sociocultural o defensa ante el trauma.

Dado que esta distinción resulta a veces ambigua, muchos autores prefieren no utilizarla. Esto es debido a que las causas psicológicas y neurológicas pueden estar interconectadas, influyéndose mutuamente. No obstante, puede ser importante establecer una distinción entre una alexitimia en la que las estructuras neurológicas vinculadas con las emociones están dañadas o destruidas, y aquella en la que sólo se da una disfunción (por ejemplo, una inhibición de la actividad neuronal). En el primer caso, no sería posible una recuperación y el tratamiento estaría encaminado a desarrollar estrategias compensatorias, mientras que el segundo caso podría responder a un tratamiento psicológico adecuado.

¿Todas las personas que no expresan sus emociones son alexitímicas?

Algunas personas no expresan sus emociones debido a que son reservadas, tímidas o como consecuencia de la educación recibida, pero eso no significa que no sepan lo que sienten o que no sean capaces de describir sus emociones cuando así lo deseen. El alexitímico, en cambio, no es capaz de expresar sus emociones porque no sabe lo que siente.

Alexitimia y toma de decisiones.

Las emociones son muy importantes a la hora de tomar decisiones con efectividad. Esto es debido a dos factores principales:

1. Las emociones juegan un papel fundamental para determinar nuestras metas en base a lo que nos agrada o desagrada (una persona podría rechazar un puesto de trabajo porque la oscuridad o ruido elevado del lugar le produce una emoción desagradable). Si no somos capaces de reconocer nuestras emociones e interpretarlas, no estaremos utilizando una información muy valiosa. Los alexitímicos basan sus decisiones en razones prácticas, no sentimentales ni hedonistas, de modo que llevan vidas menos gratificantes y placenteras (aceptará el trabajo en el lugar oscuro y ruidoso porque el suelo es bueno, y una vez allí empezará a sufrir los efectos nocivos del ambiente de trabajo).

2. El sistema emocional utiliza un modo diferente de procesar la información que el sistema intelectual. Es más holista y distribuido, se especializa en reacciones rápidas y funciona de un modo automático, basado en el conocimiento adquirido en experiencias previas. En cambio, el intelecto progresa paso a paso, según una secuencia lógica, pero requiere mucho más tiempo para procesar la información y puede dejar de lado información importante. Ambos métodos tienen sus ventajas y sus desventajas y la mayoría de las personas utiliza los dos en la toma de decisiones o utiliza el que considera más adecuado en cada momento. Los alexitímicos utilizan sólo el sistema intelectual, no son intuitivos y se ven fácilmente abrumados por tareas prácticas o razonamientos interminables. Por ejemplo, si quieres comprar un coche y no eres capaz de decidirte al analizar las prestaciones de diversos modelos, es posible que optes por el que te produzca una sensación más agradable, mientras que el alexitímico no hará esto y seguirá teniendo problemas para tomar una decisión.

Los alexitímicos suelen ser muy indecisos cuando han de tomar decisiones respecto a preferencias personales. Al no ser capaces de decidir en función de la emoción que algo le inspira, pueden tender a buscar la opinión de los demás y decidir en base a eso.

martes, 8 de julio de 2008

La Separación De Los Padres

Sabemos que lo mejor es que los papás estén juntos, en familia. Sin embargo, hay que aceptar la realidad que muchas veces no lo están. Pese a que las estadísticas del INE (Instituto Nacional de Estadística) señalan que el 15% de los matrimonios se anulan, no se conocen cifras exactas puesto que hay muchas separaciones, de hecho, sin nulidad. En Chile las cifras están alcanzando a las de Estados Unidos, donde la mitad de los matrimonios o convivencias se separan antes que los hijos cumplan 18 años.

El matrimonio o el amor no terminan con la separación. Cuando hay hijos, el vínculo permanece y la obligación de los progenitores se incrementa. El espíritu de la ley juega un rol importante en estos casos para asegurarle al menor su derecho a ser mantenido. Y este derecho, denominado alimentos, implica todo lo necesario para la subsistencia del menor: vestuario, educación, recreación, salud y vivienda, entre otros.

Con la separación se superan algunos problemas, pero comienzan otros.

Las separaciones de los cónyuges pueden constituir una solución para un matrimonio con graves problemas, a juicio de ellos, sin solución. Sin embargo, para los que no saben, e proceso del divorcio es largo y profundamente doloroso. Si bien es cierto, cuando existe una separación, algunos de los problemas, como la violencia intrafamiliar, pueden disminuir notablemente y resultar, en algunas ocasiones, benéfico para los integrantes de la familia, pero con el tiempo, nuevos conflictos pueden ir apareciendo.

Es importante saber que el divorcio no es un hecho aislado, sino un proceso que desintegra la unidad familiar, especialmente la de los niños, la estabilidad emocional y, muchas veces, económica. Es recomendable tener presente que durante este período habrán numerosos cambios y ajustes en la vida de los menores.

Para cada edad, hay una reacción.

Las reacciones de los hijos ante este problema varían mucho de acuerdo a su edad, temperamento y a la habilidad de los padres para satisfacer sus necesidades dando prioridad a los sentimientos de sus hijos; los efectos negativos del proceso son más dramáticos durante los primeros dos años. Pocos niños sienten alivio ante el divorcio, aunque el matrimonio haya sido turbulento, ya que lo perciben como la pérdida de la estructura que les proporciona estabilidad y soporte. Muy raramente un niño escogerá el divorcio como la solución a los problemas de sus padres.

Los niños menores de tres años pueden reflejar la angustia, tristeza y preocupación de los padres. Frecuentemente se muestran irritados, llorosos, miedosos, agresivos y pueden manifestar problemas de sueño y gastrointestinales así como una regresión en su desarrollo.

Entre los 4 y los 5 años de edad, a menudo los pequeños se culpan por la infelicidad de los padres, temen ser abandonados y presentan pesadillas y fantasías.

Los niños en edad escolar pueden estar tristes y preocupados, mostrarse agresivos y temperamentales, con frecuencia se sienten atrapados en conflictos de lealtad sintiéndose decepcionados y rechazados por el padre que los abandonó. Como consecuencia de esto, su desempeño escolar se ve muy disminuida.

Para ayudar al niño debiera existir una estrecha comunicación entre padres y profesores, especialmente el primer año post separación. De esta forma pueden compararse los cambios emocionales que ocurren tanto en la casa como en el colegio y ver qué se puede hacer al respecto,.

Los adolescentes experimentan una baja en su autoestima y pueden desarrollar una autonomía emocional prematura, es decir, comportamientos sexuales inapropiados, abuso de sustancias como drogas, tabaco o alcohol, depresión e incluso comportamientos delictivos.

A cualquier edad y con frecuencia, los hijos pueden presentar síntomas sicosomáticos como una respuesta a la cólera, a la sensación de pérdida y abandono y a otros estresantes.

La unión de los padres no es lo único que se pierde…

Además de la pérdida del contacto diario con sus padres, el niño enfrentará otro tipo de problemas fuera de casa; muchas de sus actividades se verán complicadas por el horario de visitas, falta de dinero o, simplemente, porque los padres no llegan a un acuerdo.

Iniciando una nueva vida.

Si alguno de los padres se vuelve a casar, es importante que el nuevo cónyuge colabore en la educación y el niño debe aprender a respetarlo. Por otra parte, si el padre biológico es posesivo y no permite que su nueva pareja se involucre con su hijo, éste se convertirá en causa de fricciones en el nuevo matrimonio.

Hay varias medidas que se pueden tomar para ayudar a sus hijos a sobrellevar la traumática experiencia del divorcio de los padres. La más importante es explicarle la situación antes que uno de los padres se vaya de la casa, de preferencia hacerlo con ambos padres y todos los hijos presentes.

Lo importante son los hijos.

Tome en cuenta, además, las siguientes recomendaciones:

- Asegúrele con mucha frecuencia que ambos padres lo quieren. Explíquele que, aunque ustedes están descontentos el uno con el otro, a su hijo lo quieren mucho. Ambos padres deberán pasar mucho tiempo con él, acariciarlo y mimarlo; sin embargo, no se deben iniciar malos hábitos, como permitirle que duerma con Usted.

- Mantenga la rutina diaria de su hijo lo más normal posible. Entre menos cambios tenga que enfrentar, el niño llevará mejor la crisis del divorcio. Trate de mantenerlo en la misma casa o en el mismo vecindario, si esto es imposible, por lo menos manténgalo en la misma escuela. Inspírele seguridad, y hágale saber que aunque su nivel de vida disminuirá un poco, usted continuará satisfaciendo sus necesidades básicas.

- Dígale que será visitado por el padre que no vive con él y que éste lo quiere mucho. Los niños necesitan ambos padres, el divorcio les causa confusión y se pueden sentir abandonados. Programe las visitas de acuerdo a un plan definido y fijo; es más recomendable una visita larga, de un día completo cada semana o quince días, que varias cortas y apresuradas. Si tiene varios hijos deberá pasar el mismo tiempo con cada uno de ellos. El padre visitante deberá cumplir sus promesas y recordar las fechas importantes como los cumpleaños, por ejemplo. Ambos padres deben esforzarse para hacer que las visitas sean agradables. Permita que su hijo le cuente lo bien que la pasó con su ex cónyuge. Insista en que lo llame por teléfono frecuentemente.

- Si el padre que no tiene la custodia deja de colaborar, encuentre sustitutos. Pídale a un pariente o amigo que pase tiempo con su hijo y explíquele al niño que su padre no puede visitarlo por ahora porque tiene problemas.

- Ayude a su hijo a expresar sus sentimientos dolorosos. Nunca lo cargue con sus propios problemas y evite expresarse mal de su padre en su presencia. Responda con honestidad a sus preguntas. Si la ira se convierte en una conducta destructiva, deberá imponer límites.

- Hágale entender que él no tiene la culpa del divorcio ya que la mayoria de menores tienden generar sentimientos de culpa.

- Explíquele claramente que el divorcio es definitivo. Esto ayudará a que se adapte mejor y acepte la realidad del divorcio.

- Proteja las opiniones positivas que el niño tenga de ambos padres. Trate de mencionar los puntos buenos del padre ausente. Desahogue sus propios sentimientos negativos con otro adulto, no con sus hijos.

- Mantenga la disciplina normal en ambas casas. Si un padre se comporta demasiado indulgente, el otro tendrá problemas en lograr que el hijo se porte bien. La competencia excesiva por el amor de un niño mediante privilegios o regalos, producirá un niño mimado. Las reglas básicas generales acerca de la disciplina deberán ser establecidas por el padre que tenga la custodia del niño.

- No discuta con su ex cónyuge en presencia de su hijo; además, trate de evitar las disputas por la custodia. El niño necesita seguridad y estabilidad. De ser posible, evite separar a los hermanos.

- Consiga información, tanto para usted como para su hijo. Hay innumerables libros que los ayudarán a explicar y superar esta situación.

¿Y el apoyo de los especialistas?

Busque asesoría si su hijo presenta problemas como:

- Anomalías en la alimentación o el sueño por más de dos semanas.
- Presenta depresión.
- Su hijo se niega a recibir la visita del padre que no tiene la custodia.
- Usted considera que el otro padre está perjudicando a su hijo.

jueves, 12 de junio de 2008

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

La mayoría de las personas con trastorno alimentario inician su problema sin prever en absoluto las consecuencias a largo plazo.

Muchas de estas personas persiguen un objetivo válido, que es el sentirse mejor con ellas mismas, pero tienen en cuenta que a menudo los medios no sólo no son adecuados sino que además resultan nocivos. Carecen de información o bien la que tienen es incorrecta.

En los trastornos de alimentación, podemos observar varios aspectos que nos resultan muy familiares sin que los consideremos patológicos: la dieta, la preocupación por la figura, el deseo de agradar, etc. Al lado de estos y a veces derivados de aquellos, aparecen otros comportamientos, que si son francamente enfermizos: verse gorda sin estarlo, miedo irracional al aumento de peso, el peligro de muerte en el que se incurre, la desaparición de la regla, la falta de control con la comida, atracones, vómitos, etc.

El término “trastornos alimentarios” se refiere en general a trastornos psicológicos que presentan graves anormalidades en el comportamiento de ingesta: es decir, la base y fundamento de dichos trastornos se halla en la alteración psicológica. Entre ellos, los más conocidos son la anorexia y la bulimia nerviosa.

El trastorno alimentario pertenece a la misma categoría de enfermedades que la farmacodependencia y el alcoholismo, y al igual que éstos se tratan de un estado en el que los actos de la persona generan cambios físicos y psicológicos.

En los trastornos alimentarios es muy importante realizar una evaluación cuidadosa que nos permita un adecuado diagnóstico diferencial de otros trastornos y la descripción personalizada de la conducta perturbada y sus consecuencias para poder valorar cual es el tratamiento más adecuado en cada caso.

Con el propósito de poder determinar los principales factores implicados en el trastorno, se realizará:
  1. Entrevista psiquiátrica.
  2. Entrevista médica.
  3. Entrevista psicológica.

Una vez finalizada la evaluación del paciente se efectuará una entrevista de evaluación de datos diagnósticos y de información del plan de tratamiento adecuado a seguir.

Entre los principales trastornos tenemos:

  1. Anorexia Nerviosa.
  2. Bulimia Nerviosa.
  3. Trastornos de sobreingesta.
  4. Trastorno alimentario no especificado.

Por su importancia dentro de la clínica psicológica desarrollaremos sólo los problema.

ANOREXIA NERVIOSA

Trastorno que se caracteriza por que la persona posee un peso inferior al esperado de acuerdo a su edad, sexo, y altura. Hay 2 subtipos.

a) Subtipo Bulímico:

El anoréxico presenta episodios de sobreingesta y vómito autoinducido ( aprox. 50%).

b) Subtipo Restrictivo:

El anoréxico, no presenta episodios de sobreingesta.

BULIMIA NERVIOSA

Trastorno en el que la persona presenta episodio de volasidad, vomitan habitualmente o toman laxantes o diuréticos. Hay 2 subtipos

a) Subtipo Purgativo:

La persona usualmente se auto induce el vómito o abusa de laxantes y/o diuréticos.

b) Subtipo No Purgativo:

La persona utiliza otra conducta compensatoria como el ayuno o el ejercicio excesivo.

CRITERIOS PROPUESTOS PARA EL DIAGNOSTICOS DE ANOREXIA NERVIOSA

a) Rechazo a mantener el peso corporal por encima de un peso mínimo para su edad y talla; por ejemplo, pérdida de peso o mantenimiento de éste por debajo del 15 por 100 del esperado. En casos de crecimientos, fracaso en alcanzar el que le correspondería en un 155 inferior al esperado.

b) Miedo intenso a aumentar de peso o engordar, aun estando emaciada.

c) Alteración en la manera como se experimenta el peso corporal y la silueta. Influencia exagerada de la silueta o el peso en la auto evaluación, o negación de la seriedad de su bajo peso corporal actual.

d) En mujeres posmenárquicas ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos (amenorrea). Se considera que una mujer tiene amenorrea si sus períodos únicamente ocurren tras la administración de hormonas (ejemplo, estrógenos).

CRITERIOS PROPUESTOS PARA EL DIAGNOSTICOS DE BULIMIA NERVIOSA

  1. Episodios recurrentes de sobreingesta. Un episodio de sobreingesta se caracteriza por:
  2. Comer en un período discreto de tiempo (por ejemplo, durante dos horas) una cantidad de comida que es superior a la que la mayoría de la gente comería durante un período de tiempo similar y en circunstancia parecidas.
  3. Sentimiento de falta de control sobre la ingesta durante este episodio (por ejemplo, sentir que uno no es capaz de para de comer o de controlar la cantidad que se está comiendo).
  4. Conductas recurrentes inadecuadas para compensar y prevenir el aumento de peso, como vómito autoinducido, abuso de laxantes, diuréticos u otras medicaciones, ayuno o ejercicio excesivo.
  5. Los episodios de sobreingesta y las conductas compensatorias inadecuadas ocurren, como media, dos veces a la semana durante tres meses.
  6. La autoestima está excesivamente influida por la figura y el peso.
  7. El trastorno no ocurre exclusivamente durante episodios de anorexia nerviosa.

ASPECTOS COGNITIVOS

DISTORSIONES COGNITIVAS MAS FRECUENTES EN CUANTO A LA COMIDA

  1. Abstracciones Selectivas.
  2. Generalizaciones excesivas.
  3. Pensamiento dicotómico.
  4. Ideas autoreferenciales.
  5. Inferencia arbitraria .
  6. Hipergeneralización.
  7. Magnificación de lo negativo

DISTORSIONES MAS FRECUENTES EN CUANTO AL PESO Y LA FIGURA

  1. La bella o la Nada Bella
  2. El ideal o irreal .
  3. La comparación injusta.
  4. La lupa.
  5. La mente ciega.
  6. La fealdad radiante.
  7. El juego de la culpa.
  8. La mente que lee mal.
  9. La desgracia reveladora.
  10. Belleza limitadora.
  11. Sentirse fea.
  12. Reflejo del mal humor

ASPECTOS EMOCIONALES

  1. Baja autoestima.
  2. Ansiedad.
  3. Trastornos obsesivos - compulsivos.
  4. Pobre relación social y problemas familiares

ASPECTOS CONDUCTUALES

  1. Vómitos autoinducidos.
  2. Abuso de laxantes y/o diuréticos.
  3. Dieta patológicas.
  4. Conductas evitativas.
  5. No va a reuniones sociales.
  6. Usa ropa ancha.
  7. Evita intimidad física.
  8. Mirarse en el espejo muy a menudo.
  9. Pesarse cada día varias veces.
  10. Preguntar por su apariencia.

DROGODEPENDENCIA

1.- GENERALIDADES

La dependencia a las drogas es una enfermedad crónica, de frecuentes recurrencias que depende de una predisposición biológica y de los efectos prolongados de las drogas sobre el cerebro y se caracteriza por la búsqueda y el uso compulsivo de la droga, el cual tiene mayor prioridad que otro comportamiento con mayor valor en el pasado del sujeto.

2.- DESPENALIZACION DE LA MARIHUANA

El concepto de droga se refiere a aquellas sustancias con capacidad de producir abuso o dependencia y que las sustancias que se utilizan con fines terapéuticos son denominadas fármacos o medicamentos. El término sustancia psicoactiva no es del todo preciso, pues se refiere a todas aquellas sustancias con capacidad para producir cambios psíquicos no necesariamente asociados a adicción.

3.- ASPECTO HISTORICO

El consumo de drogas no es un problema reciente, incluso en la Biblia aparecen ya algunas descripciones sobre el efecto del alcohol. En el Código de Hammurabi aparecen algunas legislaciones sobre drogas embriagantes. Los egipcios consumían opio y una sustancia fermentada a la que gravaban con impuestos (uso institucionalizado). En la India, se bebía el "soma" y en Grecia el "nepente". Incluso, puede decirse que el alcohol ha sido la droga histórica de Occidente, mientras que en el Oriente lo son los derivados del Cannabis y la adormidera que llegaron a Europa en el S. XVIII y se generalizaron a mediados del S. XIX, en especial con la invención de técnicas modernas de administración

Factores de riesgo en la infancia que pueden predisponer a la drogodependencia:
  • Pobre rendimiento académico
  • Falta de religiosidad.
  • Psicopatología.
  • Comportamientos sociopáticos (Trastorno de conducta).
  • Impulsividad.
  • Uso temprano de alcohol (con permisividad parental).
  • Pobre autoestima.
  • Pobre relación con los padres.
  • Uso de drogas entre amigos.
  • Uso de drogas entre adultos.

4.- EL FENÓMENO DEL CONSUMO DROGODEPENDENCIAS: UN FENOMENO MULTIFACTORIAL

Cualquier comportamiento humano, incluida la drogodependencia, tiene su origen en la interacción de una serie de elementos que influyen de manera constante entre sí. En el caso concreto de las adicciones éstas resultan de la acción conjunta de tres grupos de factores:
  • Una sustancia, con determinadas propiedades farmacodinámicas.
  • Las características personales del sujeto que las utiliza.
  • La naturaleza del contexto sociocultural en el que ese consumo se produce.

a) Las drogas que actúan a nivel del SNC

Pueden clasificarse según los efectos producidos en el mismo: el alcohol, los sedantes e hipnóticos y los ansiolíticos, tienen un efecto depresor; la cocaína, anfetaminas y alucinógenos, uno estimulante. Las rutas de administración son variadas, siendo la aspiración y la inyección intravenosa las que llevan más rápidamente a los efectos, y por lo tanto a un mayor riesgo de intoxicación y a un patrón de comportamiento que conduce a la dependencia o al abuso. En algunos individuos es posible detectar un consumo de varias drogas al mismo tiempo, con el objeto de potenciar los efectos de una de ellas o de aliviar los síntomas que la acompañan o los propios de la abstinencia. Se ha demostrado la alta tasa de actos delictivos y violencia en sujetos bajo el efecto de drogas, en especial accidentes de tránsito y homicidios y por el consumo de alcohol, marihuana y cocaína. El consumo adictivo de las sustancias que actúan sobre el SNC, conduce adicionalmente a una alteración en la salud general. La malnutrición u otras condiciones médicas generales puede resultar de inapropiadas dietas e higiene personal. La intoxicación o la abstinencia pueden asociarse a traumas debidos a la incoordinación motora o al trastorno del juicio. El uso de drogas intranasales puede conducir a erosión del tabique nasal. El uso de estimulantes puede llevar a alteraciones cardiovasculares como arritmias, infartos, ECV o dificultades respiratorias. El uso de jeringas contaminadas puede causar infección con el VIH, hepatitis, tétano, malaria, vasculitis, septicemia, endocarditis bacteriana y fenómenos embólicos.

b) Diagnóstico Dual (DD)

Un sujeto con un trastorno psiquiátrico (esquizofrenia, depresión, trastorno bipolar, trastorno de personalidad...) presenta un abuso o dependencia concomitante a drogas. La asociación del uso de drogas con la presentación de signos y síntomas psiquiátricos conducen frecuentemente a un dilema diagnóstico. Posibles explicaciones para la conexión entre el uso de drogas y el inicio de síntomas psiquiátricos:

  • Las manifestaciones psiquiátricas pueden ser atribuidas al consumo de la droga, caso en el cual se hablaría de un trastorno psiquiátrico inducido por drogas.
  • El consumo de una droga puede develar un trastorno psiquiátrico para el cual el paciente está predispuesto.
  • El consumo de una droga puede exacerbar un trastorno psiquiátrico preexistente.
    La conexión puede ser coincidencial (Clark, 1994).

c) Intoxicación

Comportamiento mal adaptativo debido a la ingestión reciente de una droga que lleva a niveles séricos de la misma cercanos o superiores a los tóxicos con gran peligro para la vida del paciente o gran riesgo de secuelas posteriores. Depende de factores como la dosis, circunstancias que rodean al hecho y personalidad subyacente. Se desarrolla en el curso de minutos u horas y posterior al consumo masivo de la droga o del uso repetido.

d) Las manifestaciones psicológicas más frecuentes

Trastornos de orientación, conciencia y pensamiento, acompañados de trastornos del afecto, del movimiento, del ciclo sueño-vigilia, trastornos perceptivos y del lenguaje, convulsiones y disautonomía simpática. En general, la intoxicación con cocaína o anfetaminas se acompaña de elevaciones de la presión sanguínea, del ritmo respiratorio, del pulso y de la temperatura corporal. La intoxicación con sedantes, ansiolíticos o hipnóticos o con opiáceos, ofrecen un cuadro opuesto al anterior.

e) Abuso

Patrón maladaptativo del uso de una droga durante al menos un mes en condiciones peligrosas o sin considerar los problemas asociados con su uso. No indica necesariamente dependencia.

Es más frecuente en individuos que han iniciado el consumo continuado de la droga recientemente.

Inicialmente el uso de una droga es un comportamiento voluntario, pero posteriormente el individuo se mueve en el estado de dependencia a la droga, caracterizado por la búsqueda y el uso compulsivo.

Existen diferencias individuales en la vulnerabilidad y en la velocidad para llegar a ser dependiente a drogas (Leshner, 1997).

f) Dependencia

Es un síndrome cerebral manifestado por un patrón comportamental en el cual el uso de una droga dada, o clase de drogas, es de mucho más valor para el sujeto que otros comportamientos que alguna vez tuvieron alto valor.

g) Síndrome de abstinencia

Suspensión o disminución abrupta de una droga que provoca una serie de trastornos mentales o físicos que dependen del tipo de medicamento y que pueden ser leves o severos y de tendencia opuesta a los dados por una intoxicación con la misma droga.

Históricamente la dependencia a drogas se asociaba a la capacidad de provocar síntomas de abstinencia tras su suspensión abrupta, pero recientes conceptualizaciones han comenzado a describir un estado afectivo negativo caracterizado por: disforia, depresión, irritabilidad y ansiedad, como el responsable del consumo reiterativo de la droga.

h) Medición de Drogas

Los pacientes abusadores de drogas, en general, son difíciles de detectar y evaluar, ya que suelen subestimar el problema, o lo niegan, relatan una cantidad de consumo menor y son manipulativos.

Por lo anterior, es importante contar con la información obtenida de los familiares, del examen físico y de la medición de drogas en orina (ver recuadro) o en la sangre con test sensitivos pero no específicos ya que pueden dar falsos positivos.

Sobre estos test hay que advertir que no permiten en la mayoría de los casos afirmar la presencia de abuso o dependencia, únicamente informan el consumo previo de la droga.

La prevención de la drogodependencia sólo se plantea desde principios del siglo XX. El abordaje farmacológico (medicamentos anti-craving), consejería genética, abordaje familiar, rehabilitación ocupacional y estrategias educativas podrían, si son administrados en conjunto, modificar en forma sustancial las cifras de consumo y el riesgo de drogodependencia.

miércoles, 11 de junio de 2008

CONFLICTOS EN LA PAREJA

Los problemas de relación de pareja se encuentran entre los mayores causantes de estrés en la vida cotidiana de las personas y se ha demostrado que se asocian con trastornos psicológicos tales como la depresión y la ansiedad y en casos extremos a la crisis de la pareja (violencia física, abuso etc.) El conflicto entre los compañeros de una pareja comúnmente es un estado crónico caracterizado por patrones conductuales repetitivos de intercambios mutuos aversivos; Demanda, secuencias de aislamiento, evitación mutua, agresión verbal, abuso físico y sexual.

Desafortunadamente es común para las parejas esperar hasta que las cosas se tornen muy conflictivas en sus relaciones antes de buscar ayuda profesional. Los problemas de pareja son los que se presentan más frecuentemente en organismos de Salud Mental.

Aproximadamente el 42% de personas que acuden a servicios psicoterapéuticos tienen en los problemas maritales el principal objetivo del tratamiento. Los problemas de pareja se han asociado con estados físicos y psicológicos negativos. Igualmente la separación marital y el divorcio parecen tener un impacto destructivo sobre la salud física y psicológica de los adultos y de los niños.

Los modelos cognitivo-conductuales del funcionamiento marital y de la terapia de parejas se basan en la teoría del intercambio social (Stuart 1980). Dentro de esta teoría, las relaciones interpersonales, incluyendo las de pareja, se consideran como conjuntos de procesos de negociación en los que se intercambian elementos maritales y no maritales. La satisfacción con la relación está determinada por la equidad. Dicha satisfacción será elevada cuando las recompensas provenientes de los intercambios igualan o superan los costos de la relación.

Por otra parte, se producirá insatisfacción cuando los costos sobrepasan a las recompensas.

MODELO COGNITIVO CONDUCTUAL DEL FUNCIONAMIENTO MARITAL.

Aunque la equidad determina la satisfacción de un individuo, la estabilidad de la relación o el compromiso con su mantenimiento están determinados por la comparación del nivel de equidad dentro de la relación con el nivel de equidad fuera de la misma. La estabilidad será alta cuando la razón recompensa/costo asociada a la relación sea igual o supere a la relación asociada con otras relaciones o con la falta de relaciones.

Se piensa que el intercambio entre los miembros de la pareja tiene lugar en tres áreas importantes:

  • Interacciones afectivas como el sexo y el compañerismo.
  • Interacciones instrumentales, como el cuidado de los hijos y la toma de decisiones económicas.
  • Subproductos de la unión marital, como la apariencia del cónyuge y la independencia de uno mismo y del cónyuge.

La terapia marital conductual se desarrolló para enseñar directamente a los cónyuges habilidades para el cambio de comportamiento que puedan aplicarse en un intento de restaurar la equidad y, así, aumentar la satisfacción marital. Sin embargo, los teóricos del aprendizaje social hacen una distinción importante entre la adquisición de habilidades y su puesta en práctica. (Bandura, 1969)

También los teóricos reconocen que las percepciones y las interpretaciones de un acontecimiento, y no solo el acontecimiento mismo, influyen en las respuestas emocionales y conductuales a ese suceso específico.

Los terapeutas CC enseñan a los cónyuges habilidades para la MC e intentan cambiar las cogniciones que influyen en la puesta en práctica de esas habilidades conductuales. En estudios se identificaron 5 tipos de cogniciones que contribuyen al funcionamiento y a la satisfacción maritales:

  • Suposiciones (sobre la pareja)
  • Expectativas de eficacia y de los resultados asociadas con la puesta en práctica de las habilidades para el modo del comportamiento.
  • Percepciones sobre la pareja y la interacción.
  • Atribuciones de causalidad y responsabilidad.
  • Patrones del funcionamiento ideal de pareja.

LA TERAPIA MARITAL.

La terapia marital CC utiliza un enfoque con base en las habilidades para ayudar a las parejas con problemas a aumentar su satisfacción marital. Estas se enseñan por medio de técnicas de modelado, instrucciones, ensayo de conducta y retroalimentación correctora A las sesiones de la terapia acuden ambos miembros de la pareja, excepto en la evaluación inicial y durante el curso de la terapia cuando se aborden aspectos individuales, como la falta de adherencia. La premisa básica de la TMCC es que la satisfacción marital puede aumentarse entrenando a las parejas a reducir las interacciones maritales negativas y aumentar las positivas.

Recientemente se ha sugerido que existen 3 formas, correspondientes a los puntos del ciclo del conflicto, que se pueden abordar para favorecer el cambio:

  • Reconocer las situaciones de alto riesgo y evitar interacciones conflictivas.
  • Aprender a terminar un patrón de comunicación destructiva una vez que ya ha empezado y a salir de una interacción problemática
  • Minimizar el impacto de confución ya ocurridos

COMPONENTES CONDUCTUALES

a) Entrenamiento Habilidades de Comunicación.

Sólo por medio de una comunicación clara y precisa, los cónyuges pueden realizar con eficacia la solución de problemas y proporcionarse mutuamente apoyo e intimidad. Esta técnica se centra en ayudar a las parejas a aprender a ser asertivas de forma clara y escuchar activamente.
Evita verbalizaciones o conductas que obstaculicen la comunicación eficaz.

Se incluyen en el entrenamiento cuatro principales habilidades de escucha:

  • Tener y mantener contacto ocular, orientación adecuada y proximidad física con el que habla.
  • Dejar que el que habla comunique cuando ha terminado el mensaje, en vez de interrumpir con una respuesta;
  • Resumir el mensaje del que habla;
  • “Cortejar” el mensaje percibido, con el fin de asegurar que el mensaje se entendió.

En orden de complejidad y dificultad, las habilidades de las que habla incluyen:

  • La auto expresión (1ºp, descriptivos, sin justificar)
  • El hacer peticiones (preferencias)
  • La clarificación (para comprensión y acuerdo)
  • Proporcionar retroalimentación. (positiva)

b) Entrenamiento en Solución de Problemas.

El primer paso consiste en que la pareja defina el problema haciendo que uno de los cónyuges describa su visión del mismo mientras el otro intenta comprender y validar la queja presentada. Luego se instruye a los cónyuges para que proporcionen una descripción breve y objetiva del acontecimiento indeseable, especificando las circunstancias bajo las que ocurre dicho acontecimiento y las consecuencias del mismo para el que habla.

El que escucha emplea habilidades para resumir y empáticas, con el fin de transmitir lo que entiende del malestar y de las objeciones del cónyuge. Entonces éste expresa su deseo de solucionar el problema y hace peticiones de cambio. Los terapeutas son más activos en esta etapa, guiando y ayudando a los cónyuges y dando feedback sobre las habilidades de habla / escucha

Después de la definición con éxito del problema la pareja genera una lluvia de ideas, con la ayuda inicial del terapeuta, para establecer una lista de posibles soluciones al problema. Luego esa lista se evalúa a la luz de los deseos expresados por la pareja y acuerdan para utilizar una de las soluciones sugeridas durante un período de prueba.

c) Las soluciones.

Las soluciones que surgen durante la solución de problemas pueden ser acuerdos informales para el cambio conductual por parte de cada cónyuge o bien pueden ser contratos de contingencias, más formales, que especifican el cambio de comportamiento.

Existen dos tipos de contratos conductuales formales:

  • El quid pro quo (una cosa por otra); y él
  • De buena fe o paralelo. (indep del otro)

En ambos formatos, cada miembro está de acuerdo en realizar cambios conductuales específicos que el otro ha señalado como deseables.

Ambos contratos incluyen la especificación de las consecuencias positivas y negativas por cumplir el contrato y por no hacerlo, respectivamente. Las intervenciones cognitivas se emplean para ayudar a las parejas a minimizar el impacto negativo del conflicto.

Se explican las suposiciones, las expectativas, las percepciones, las atribuciones y los patrones
Se enseña a los cónyuges que estas cogniciones producen pensamientos automáticos a los que respondemos emocional y conductualmente.

d) Se emplean técnicas de reestructuración cognitiva.

El Autorregistro.

El fin de esta técnica es seguir la pista a las cogniciones que preceden a los cambios del estado de ánimo y que tienen lugar durante las interacciones negativas. Se instruye a los cónyuges para que mantengan un registro de los pensamiento automáticos que experimentan cuando están enojados, ansiosos o deprimidos en anticipación a, durante, o después de interacción con el cónyuge.

La Reatribución y el Análisis Lógico.

Una alternativa para sustituir a los pensamientos automáticos disfuncionales por otros más positivos consiste en examinar y cambiar la cognición responsable del pensamiento. Una vez que se ha identificado el pensamiento y la cognición relacionada, el terapeuta puede cuestionar hasta que punto es realista o racional la cognición examinando la lógica y la información empleadas en llegar a alguna conclusión.

¿QUÉ ES PSICOANÁLISIS?

Hay algunos síntomas muy evidentes que se vinculan a determinadas enfermedades. Pero qué pueden decir ustedes de estas otras situaciones: no poder promocionar en el trabajo cuando corresponde, no aprobar tras haber estudiado apropiadamente, concurrir en varios fracasos amorosos… eso también son síntomas. Y es que a veces suceden cosas en el sujeto sin que él sepa nada de ellas, y estos procesos no son azarosos, están sometidos a unas leyes. Las leyes del inconsciente y de las que sólo el Psicoanálisis puede dar cuenta.

El Psicoanálisis no solo está dirigido para personas con algún tipo de patología psíquica, sino que se dirige a toda aquella persona que quiera mejorar sus condiciones vitales, sacar el máximo partido a sus posibilidades, resolver dudas, educar a los hijos…

El Psicoanálisis está indicado para todo tipo de personas pero exige ciertas condiciones. Exige el compromiso por parte del paciente, al igual que lo exige cualquier circunstancia de la vida. Se trata de un compromiso temporal y económico, en tanto no es un tratamiento breve, aquellos elementos que se han formado y han permanecido a lo largo de toda la vida no se pueden cambiar, lógicamente, en un par de sesiones. Hablar, ese es el compromiso, ya que la palabra es el medio a través del cual se manifiesta la persona y, concretamente, su inconsciente.

Es un método que no tiene contraindicaciones y entre sus resultados podemos destacar la capacidad de amar y de trabajar de la persona.

Entre otras cosas, el psicoanálisis ha aportado su conocimiento a la Medicina, ya que resulta de gran ayuda tener en cuenta los aspectos psíquicos que contribuyen a la producción, mantenimiento y curación de las enfermedades orgánicas, que pueden ser un elemento fundamental en la curación del paciente.

El Psicoanálisis nos enseña que no es que estemos enfermos por algún trauma físico o psíquico, sino que estamos enfermos porque tenemos una manera de concebir lo humano, el saber, la enfermedad, etc

Por eso que reducir el psicoanálisis a una terapia es reducir los alcances del psicoanálisis, en tanto es una nueva manera de pensar que hace surgir en cada uno un nuevo hombre, una nueva mujer, un nuevo padre, una nueva madre, una nueva manera de vivir y morir.

...................................Lo más costoso en la vida es la enfermedad
(Sigmund Freud)

jueves, 5 de junio de 2008

Clasificación de los trastornos bipolares (o Trastornos afectivos bipolares)

Según los episodios de exaltación sean "maníacos" o "hipomaníacos" tenemos:
  1. Trastorno afectivo bipolar tipo I, con episodios depresivos y maníacos.
  2. Trastorno afectivo bipolar tipo II, con episodios depresivos e hipomaníacos.
  3. Episodios afectivos mixtos (con síntomas maníacos y depresivos al mismo tiempo)
  4. Pacientes cicladores rápidos, con al menos cuatro recurrencias al año.
  5. El trastorno ciclotímico o ciclotimia es una alteración crónica y con fluctuaciones, con periodos que comportan síntomas hipomaníacos y periodos que comportan síntomas depresivos. Ni unos no otros tienen la gravedad ni la cantidad suficiente como para hablar de una fase hipomaníaca o de una fase depresiva. Para muchos autores es una especie de "predisposición" para otras enfermedades (depresión, trastorno bipolar), y afecta a un 1% de la población.

Como siempre, estos trastornos deben ser tratados si constituyen un malestar significativo para el paciente o para las personas de su entorno. El tratamiento es el mismo del que aplicaríamos en un trastorno bipolar.

Trastorno Bipolar

Se llama trastorno bipolar o trastorno afectivo bipolar a un trastorno depresivo de larga evolución, en el que los episodios depresivos se ven interferidos por la aparición de otros episodios caracterizados por un estado de ánimo elevado (euforia excesiva), expansivo (hiperactividad anómala) o irritable. Las fases de exaltación, alegría desenfrenada o irritabilidad y grosería, alternan con otros episodios en que la persona está con depresiones intensas, con bajo estado de ánimo, incapacidad para disfrutar, falta de energía, ideas negativas y, en casos graves, ideas de suicidio.

El periodo de exaltación se llama “episodio maníaco”, de una palabra griega, “mania”, que significa literalmente “locura”.El nombre de afectivo se refiere a las enfermedades de los afectos, nombre genérico que se da a los trastornos depresivos, en general, y al trastorno bipolar. Indistintamente lo nombramos como trastorno bipolar, o como trastorno afectivo bipolar.